Es necesario articular capacidades y recursos entre empresas, academia y gobierno, con el fin de generar productos innovadores desarrollados en el país, para no poner en riesgo la competitividad nacional en innovación científica
México está perdiendo talento científico y corre el riesgo de quedar rezagado si no acelera la inversión en innovación, ciencia y tecnología, advirtió Diego Ocampo, director de la Fundación INCIDE.
Al señalar que, lamentablemente, la fuga de cerebros es una realidad en nuestro país, Diego Ocampo indicó en entrevista para La Prensa que, tras la pandemia, este fenómeno se intensificó y numerosos investigadores han optado por continuar sus carreras en el extranjero.
México cuenta con un ecosistema de gran talento humano, con investigadores y centros de alto nivel; sin embargo, el entorno para hacer ciencia no siempre es el más favorable. Factores como la falta de financiamiento sostenido, la burocracia regulatoria y la limitada vinculación con la industria dificultan que los científicos desarrollen aquí sus proyectos más ambiciosos.
La ciencia mexicana frente a un punto de inflexión crítico
Tras la pandemia, la ciencia mexicana enfrenta un punto de inflexión, por lo que Diego Ocampo señala que la situación exige acciones inmediatas si el país pretende consolidar un ecosistema sólido de innovación científica y tecnológica.
Explicó que la Fundación INCIDE —creada en 2013 por farmacéuticas mexicanas con el objetivo de avanzar más allá de los medicamentos genéricos— trabaja hoy como articuladora entre industria, academia y gobierno. Su misión: impulsar el desarrollo de tecnologías sanitarias creadas en México y fortalecer proyectos capaces de competir globalmente.
Destacó también la existencia de capacidades tecnológicas que suelen pasar desapercibidas: industria farmoquímica, infraestructura en biotecnología y una población joven interesada en participar en procesos de manufactura avanzada. Ocampo señaló que estos elementos podrían convertir al país en un polo regional de innovación farmacéutica si se les dota de recursos y visión estratégica.
Alianzas estratégicas para retener el conocimiento
En los últimos meses, INCIDE ha estrechado la colaboración con instituciones académicas y con el gobierno de la Ciudad de México. La Secretaría de Desarrollo Económico y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación han mostrado interés en construir puentes con el sector productivo, especialmente a través del CDIT en Vallejo (Centro de Desarrollo e Innovación Vallejo-i), un modelo de infraestructura científica compartida.
Además, la fundación ha colaborado con universidades, grupos de investigación y startups tecnológicas. En la edición más reciente de su programa de apoyo científico, varios proyectos biotecnológicos y médicos avanzaron a etapas de maduración tecnológica, e incluso obtuvieron capital o alianzas de codesarrollo.
El desafío urgente: Innovar para evitar el rezago
Diego Ocampo señaló que la clave está en impulsar desde México nuevas terapias, dispositivos y tecnologías de salud que respondan a las necesidades nacionales. Informó que varias de las compañías que integran INCIDE ya han generado patentes propias con apoyo de instituciones académicas, demostrando que el país tiene la capacidad de desarrollar ciencia de frontera.
“Estamos hablando de procesos largos, de hasta una década. Pero si no empezamos ahora, en unos años dependeremos aún más de la importación de innovación”, alertó.
Resultados del programa Booster y financiamiento a proyectos
Diego Ocampo informó que, en septiembre pasado, la Fundación INCIDE cerró la convocatoria Booster 2025. Recordó que la segunda edición del programa atrajo más de 70 propuestas en 2024; 20 llegaron a la etapa de maduración tecnológica y cinco obtuvieron inversión o alianzas de codesarrollo.
Explicó que INCIDE financia y acompaña proyectos en salud humana y animal, dispositivos médicos y pequeñas moléculas. Su modelo combina inversión de capital con acompañamiento técnico y productivo, una fórmula que ha permitido generar patentes mexicanas y avanzar en terapias oncológicas desarrolladas localmente.
A pesar de estos logros, el director de INCIDE reconoció que México compite contra países que invierten mucho más en investigación. “Si no fortalecemos nuestros programas de innovación, la fuga de talento seguirá”, advirtió. No obstante, resaltó la oportunidad estratégica en la reconfiguración global de cadenas de suministro y el interés de jóvenes mexicanos por la ciencia aplicada y la manufactura de alta tecnología.
“Tenemos industria farmoquímica, centros de investigación y una generación que quiere crear tecnología. Si conectamos todos esos puntos, México puede ser un referente regional en innovación farmacéutica”, aseguró.
La colaboración público-privada, señaló Ocampo, es indispensable para acelerar proyectos alineados con el Plan México y para fortalecer infraestructura como el CDIT en Vallejo.
Fuente: oem.com.mx


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