Juan Villoro recibe el Premio Internacional Carlos Fuentes 2026 y llama a fortalecer la ciencia, la cultura, la educación y la salud
Leer a Fuentes y a Villoro transforma nuestra manera de recorrer la ciudad: Claudia Curiel de Icaza
Juan Villoro recibió el Premio Internacional Carlos Fuentes 2026. En su discurso de aceptación, titulado “Espejo de obsidiana”, el cronista, novelista, cuentista y dramaturgo recordó al autor de La región más transparente (1958); llamó a destinar mayores recursos a la ciencia, la cultura, la educación y la salud, y reivindicó a los pueblos originarios y al movimiento zapatista.
El también miembro de El Colegio Nacional recibió el galardón, instaurado en 2012, de manos de Silvia Lemus, viuda del autor de Aura (1962); de Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; de Myriam Moscona, miembro del jurado, y de Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura del Gobierno de México.
En el Palacio de Bellas Artes, frente al mural El hombre controlador del universo (1934), de Diego Rivera, Villoro afirmó que “en un momento en que la ultraderecha se hace cargo de la mayoría de los países de América Latina, es de agradecer que representemos una zona de excepción. Sin embargo, ‘aún falta lo que falta’, como dicen los zapatistas. No sería fiel al espíritu de Fuentes si no insistiera en ello”.
El autor de El testigo (2004) agregó que con frecuencia se considera que toda crítica se ejerce en contra. Sin embargo, enfatizó que “la crítica justa favorece. La discutidora especie humana solo prospera en la discrepancia. Todo gobierno que se precie de ser progresista debe ofrecer las mejores condiciones para ser criticado”.
Tras recibir el diploma y la reproducción de una obra escultórica de Vicente Rojo que forman parte del reconocimiento, Villoro opinó que “las carencias que no se atienden incuban dramas que pueden ser insalvables”. Acto seguido, insistió en la necesidad de destinar mayores recursos a la ciencia, la cultura, la educación y la salud, “pilares esenciales de una política de izquierda”.
Villoro subrayó que, desde hace más de 30 años, el movimiento zapatista ha insistido en esos temas. “Los más pobres del país tienen el proyecto más incluyente”, dijo sobre ese movimiento, que a finales de este año regresará a la Ciudad de México: “la región más transparente”, dijo.
“En condiciones de extrema precariedad, ejercen la democracia directa, mantienen prácticas sustentables de manejo del suelo, a tal grado que ciertas especies vegetales desaparecidas en el resto de Chiapas solo se encuentran en su territorio, y han hecho del arte y la cultura pilares decisivos de su proyecto político”, añadió.
En ese sentido, Villoro recordó que Carlos Fuentes, también miembro de El Colegio Nacional y quien escribió sobre San Juan Chamula, Chiapas, recordaba con frecuencia la leyenda de Quetzalcóatl, deidad mesoamericana que desconocía su propio rostro y que, al verlo por primera vez reflejado en un espejo de obsidiana, lo arrojó tras contemplar su monstruosidad.
De acuerdo con Fuentes, recordó el galardonado, “solo cuando desenterremos ese espejo y aceptemos nuestro verdadero rostro seremos dignos de nuestro destino contradictorio y plural”.
Prosa contra la inercia de la historia
En su intervención, la escritora Myriam Moscona, representante del jurado, integrado este año por Gioconda Belli, Flavio González Mello, Mónica Nepote y David Toscana, ofreció una semblanza de Villoro y recordó que, cuando era joven, colaboró en Radio Educación.
Moscona evocó al escritor como un “joven Quijote” que entrevistó a Mick Jagger durante más de media hora y que, además de robarle el tiempo, consiguió que Su Satánica Majestad “todavía le diera las gracias”.
La escritora también recordó el poema “Primero sueño”, de sor Juana Inés de la Cruz. Explicó que, así como en el poema el sonido de un peso muerto despierta al águila de Júpiter, la prosa de Juan Villoro es “esa piedra que cae de golpe contra la inercia de la historia. A través de la ficción, del ensayo y de la crónica, [Villoro y Fuentes] activan una alarma permanente en nuestra conciencia”.
Por su parte, Leonardo Lomelí Vanegas señaló que el premio otorgado a Juan Villoro “nos permite enaltecer a un autor cuya vocación artística expresa valores de la vida universitaria: la libertad, la ética, la lucha contra los prejuicios y la apertura a todas las formas de conocimiento, y cuyos textos, cursos, conferencias y conversaciones han nutrido el intercambio intelectual con la sociedad”.
Añadió que la escritura de Villoro “se ocupa de la ciudad y sus transformaciones, la vida familiar, el fútbol, la música, los viajes, la política y las consecuencias de la violencia. En todos esos territorios su percepción descubre aspectos que suelen pasar inadvertidos y encuentra en los acontecimientos cotidianos motivos para la reflexión”.
Respecto a las obras de Villoro y Fuentes, Claudia Curiel de Icaza afirmó que ambos escritores cruzan fronteras y ofrecen una visión al mismo tiempo universal y profundamente mexicana, especialmente de la capital del país.
“Leer a Fuentes y a Villoro transforma nuestra manera de recorrer la ciudad. Nos permite reconocer lo que la costumbre vuelve invisible: las vidas que se cruzan, las memorias que persisten y las diferencias que compartimos en un mismo espacio”, expresó.
Con este reconocimiento, Juan Villoro se convirtió en la undécima persona en recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes. En ediciones anteriores fueron distinguidos Mario Vargas Llosa (2012), Sergio Ramírez (2014), Eduardo Lizalde (2016), Luis Goytisolo (2018), Luisa Valenzuela (2019), Diamela Eltit (2020), Margo Glantz (2022), Elena Poniatowska (2023), Luis García Montero (2024) y Gioconda Belli (2025).
Para esta edición del Premio Internacional Carlos Fuentes, el Seminario de Cultura Mexicana postuló a Juan Villoro, por ser “un destacado narrador, ensayista, novelista, dramaturgo, autor de libros infantiles, traductor de importantes obras del alemán e inglés y articulistas en varias publicaciones al rededor del mundo”.
Fuente: El Colegio Nacional