El césped sintético aumenta los microplásticos, complica la gestión de residuos y contamina el entorno, según un estudio
Un estudio de investigadores de la Universidad Northeastern revela que el caucho granulado de neumáticos reciclados, usado en canchas de césped sintético, no es químicamente neutro. Publicado en Environmental Science & Technology, el análisis indica que la exposición al sol, el agua y al uso continuo aceleran la degradación del material, liberando compuestos tóxicos cuya identificación resulta sumamente compleja para los científicos actuales.
Bajo la dirección de Zhenyu Tian y Madison McMinn, los ensayos de laboratorio detectaron 572 productos de transformación derivados de este desgaste. Un dato crítico revela que solo el 4-5% de estas sustancias aparece en las bibliotecas científicas conocidas, lo que expone a los usuarios a cientos de químicos sin caracterización previa. Ante este escenario, la institución advierte sobre el profundo vacío de conocimiento en torno a las consecuencias de estos hallazgos para la salud humana y el equilibrio ambiental.
¿Cuáles son los compuestos tóxicos que libera el caucho de las canchas deportivas?
La 6PPD-quinona (6PPD-q) representa la principal alarma ambiental en las instalaciones de caucho. Este subproducto surge tras la reacción del antioxidante 6PPD con el entorno y posee una elevada toxicidad acuática según la Agencia de Protección Ambiental. Sus efectos son letales para diversos organismos incluso en concentraciones mínimas, hecho que relaciona esta sustancia con la muerte masiva de peces en zonas de escorrentía urbana.
Por otro lado, el equipo de Northeastern detectó la presencia de 4-HDPA, un compuesto catalogado como disruptor endocrino. La literatura científica vincula este químico con riesgos específicos en la salud reproductiva y posibles nexos con el cáncer de mama. Aunque las evidencias dependen del nivel de exposición, su capacidad para alterar el sistema hormonal genera una vigilancia constante por parte de los investigadores de salud pública.
Finalmente, el estudio menciona el 1,3-DMBA (1,3-dimetilbutilamina), una sustancia con características estimulantes. Su hallazgo en el material envejecido preocupa debido a la ausencia de pruebas de seguridad sólidas y su parecido con otros estimulantes regulados en suplementos de consumo. La identificación de este químico confirma que el caucho degradado libera sustancias con una actividad biológica potencial que requiere atención técnica.
¿Por qué esto es un problema mayor?
La magnitud de lo desconocido representa el desafío principal. La degradación del material origina cientos de compuestos cuya identificación resulta imposible con las bibliotecas actuales. Esta restricción técnica bloquea una evaluación exacta de la toxicidad en el cóctel químico que impacta a usuarios y ecosistemas. Las revisiones científicas sobre el caucho granulado ratifican que esta brecha de información es un factor recurrente en el análisis de las sustancias.
Los perfiles químicos evidencian que la naturaleza de estas sustancias presenta una evolución constante. Las transformaciones de los componentes químicos son significativas conforme transcurre el tiempo de exposición. La falta de uniformidad en los materiales exige un enfoque analítico más profundo para mitigar los riesgos asociados. El estudio detallado de estas variaciones es fundamental para comprender el ciclo de vida del producto.
¿La omisión del caucho granulado es la solución?
La evidencia científica actual sobre la salud humana no confirma un aumento drástico del riesgo para quienes utilizan canchas con caucho granulado, aunque persisten dudas sobre la inhalación de compuestos como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH). Organismos como la EPA y el National Toxicology Program aclaran que sus estudios de exposición no constituyen evaluaciones de riesgo definitivas, pues aún faltan datos sobre el impacto de mezclas químicas complejas en el organismo.
La sustitución del caucho granulado por alternativas como corcho, arena, fibras de coco, TPE o EPDM disminuye la presencia de contaminantes específicos de los neumáticos, entre ellos el 6PPD. No obstante, esta transición no garantiza un riesgo nulo, ya que estos materiales poseen perfiles menos documentados y plantean nuevos desafíos técnicos. Cualquier cambio requiere un análisis del ciclo de vida que considere el calor superficial, la generación de microplásticos y la gestión de los residuos del material retirado.
Fuente: larepublica.pe


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