El reloj del fin del mundo marcará una nueva hora el 28 de enero, ¿qué significa?
Actualmente, las manecillas del reloj están a 90 segundos de marcar la medianoche, que es la hora del “fin del mundo”
El próximo martes, 28 de enero, el Boletín de Científicos Atómicos, un grupo de científicos entre los que se encuentran varios premios Nobel, revelará la hora del Reloj del Fin del Mundo, o el Reloj del Apocalipsis, un símbolo que indica qué tan cerca está la humanidad de llegar a un “apocalipsis”, o, como lo describen ellos mismos, una “metáfora de lo cerca que está la humanidad de la autoaniquilación”.
Para la hora de este año, el Comité de Ciencia y Seguridad del Boletín (SASB) considerará múltiples amenazas globales, incluida la proliferación de armas nucleares, tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, la guerra entre Rusia y Ucrania, la guerra entre Israel y Hamás, el conflicto entre Israel y Hezbolá, las amenazas biológicas y la continua crisis climática.
Actualmente, las manecillas del reloj están a 90 segundos de marcar la medianoche, que es la hora del “fin del mundo”. Esto es lo más cerca que ha estado el reloj de esa hora, pues en los últimos tres años había permanecido a 100 segundos de la medianoche.
Rachel Bronson, presidenta y directora ejecutiva del Boletín, ha explicado que cada segundo más cerca a medianoche es una señal de que se necesitan cambios inmediatos para enfrentar efectivamente las crisis por las que estamos pasando.
El Reloj del Apocalipsis fue creado en 1947. En ese momento, el mayor peligro para la humanidad provenía de las armas nucleares, en particular por la carrera por el armamento nuclear por parte de Estados Unidos y la Unión Soviética. El Boletín consideró por primera vez en 2007 las posibles perturbaciones catastróficas derivadas del cambio climático en sus deliberaciones sobre la configuración del reloj.
Desde 1973, el Consejo de Ciencia y Seguridad del Bulletin se reúne dos veces al año para analizar los acontecimientos mundiales y reiniciar el reloj según sea necesario. El consejo está formado por científicos y otros expertos con un profundo conocimiento de la tecnología nuclear y la ciencia del clima, que a menudo proporcionan asesoramiento especializado a los gobiernos y a los organismos internacionales.
Fuente: elespectador.com