La luz solar no llega de las misma forma a los organismos que se encuentran debajo
Un paisaje nevado es muy bonito, pero la comunidad científica ha llegado a la conclusión de que también puede ser muy peligroso. Cuando la nieve permanece en el suelo varios días y va adquiriendo un tono más oscuro, fruto del contacto con el barro y las pisadas, la biodiversidad está en peligro. Unos investigadores de la Universidad de Waterloo creen que este tipo de nieve absorbe muchos contaminantes.
Estos científicos explican que el hollín negro que se queda atrapado en la nieve es el que cambia la forma en la luz llega al suelo. Las principales damnificadas son las plantas que hay debajo, cuya existencia corre serio peligro. Según cuentan en su estudio, esta contaminación recibe el nombre de carbono negro y sólo se produce cuando los combustibles fósiles no se queman por completo.
La nieve puede ser responsable de las deformaciones de los animales
Los responsables de esta investigación destacan que, si la nieve está blanca, la luz consigue traspasarla y llegar a los seres vivos que se encuentran justo debajo. Sin embargo, si está manchada de hollin negro, las longitudes de onda de la luz no son las mismas, y perjudica al crecimiento y al desarrollo de las plantas.
A esto hay que sumarle el condicionante de que la nieve puede transportar con facilidad varios contaminantes. Un ejemplo sencillo: si se derrite, el agua que corre por las calles puede tener metales de las palas quitanieves, sal de la que se echa a las carreteras e, incluso, los gases que salen de los tubos de escape de los vehículos.
Todo esto se traduce en el resto de la naturaleza. Si la nieve transformada en agua consigue llegar a mares, océanos, lagos y demás hábitats naturales, el problema es aún mayor. En numerosas regiones se han encontrado defectos de nacimientos en peces, aves y otros animales que frecuentan estas zonas de la naturaleza. La nieve podría ser una de las causas.
Fuente: marca.com


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