Amalia P. M. Bastos y Christopher Krupenye han liderado este estudio que se ha publicado en Science
Existen unos animales que no solo tienen la capacidad de imaginar, sino que también pueden fingir igual que hacemos los series humanos. Esta ha sido la conclusión final a la que ha llegado un estudio publicada en Science.
Amalia P. M. Bastos y Christopher Krupenye, investigadores de la Universidad estadounidense Johns Hopkins, han sido capaces de asegurar esta afirmación que podría tener su origen hará unos nueve millones de años. Para este análisis ha colaborado Kanzi, bonobo de 43 años de la organización Ape Initiative, que ha demostrado que los primates pueden imaginar e incluso entender objetos que en realidad no son reales, algo que las personas conocen como ‘representaciones secundarias’.
Este término ofrece la posibilidad de hacer que se imaginen cosas, ya sean alternativas o hipotéticas, que hacen que nuestras capacidades cognitivas tengan un rendimiento mayor. De hecho, la investigación arroja que esa capacidad porfa parte del propio potencial cognitivo, o por lo menos en el de Kanzi, quien estuvo criado en cautividad y fue entrenado para poder comunicarse con los seres humanos. Desafortunadamente, falleció el año pasado.
«La imaginación se ha considerado durante mucho tiempo un elemento crítico de lo que significa ser humano, pero la idea de que podría no ser exclusiva de nuestra especie es realmente transformadora», subrayó Krupenye.
Además, este mismo científico centró el foco en que, hace varias décadas, «Jane Goodall descubrió que los chimpancés fabrican herramientas y eso condujo a un cambio en la definición de lo que significa ser humano y esto también nos invita a reconsiderar qué nos hace especiales y qué vida mental hay ahí fuera entre otras criaturas».
¿Qué objetos estaban imaginando? Zumos y uvas.
«Es realmente revolucionario que su vida mental trascienda el presente»
Los investigadores llevaron a cabo una serie de experimentos en los que el centro de todo era una supuesta merienda con vasos, jarras y platos vacíos. Durante la primera prueba, se simuló una situación en la que se estaba sirviendo zumo en dos vasos diferentes para, posteriormente, fingir vaciar uno de los dos. Una vez se le preguntó a Kanzi dónde estaba el vaso con zumo, el bonobo señaló el zumo correcto (durante la simulación no había sido vaciado) durante la gran mayoría de las veces.
A raíz de ello, tocó hacer otro experimento más: utilizaron un vaso con zumo de verdad y otro que no tenía nada. Ambos le preguntaron cuál quería, y Kanzi contestó el que sí que tenía líquido en casi todas las ocasiones. Finalmente, llegó la última actividad, donde Christopher Krupenye le hizo pensar que estaba ingiriendo uvas de un recipiente para luego depositarlas en dos platos vacíos. Aquí, le preguntaron dónde estaban en realidad las uvas, y él contestó que estaban en el recipiente imaginario. Es cierto que falló bastante, pero en varias contestaciones lo hizo correctamente.
Según Bastos, «es extremadamente impactante y emocionante que su vida mental trascienda el presente y que sus mentes puedan concebir cosas que no están ahí. Kanzi es capaz de generar la idea de este objeto imaginario y, al mismo tiempo, saber que no es real».
«La imaginación es una de esas cosas que en los humanos nos proporciona una rica vida mental. Y si compartimos algunas raíces de la imaginación con los simios, eso debería hacer que la gente cuestione la suposición de que otros animales simplemente viven vidas robóticas, limitadas al presente», añadió Krupenye.
Fuente: larazon.es


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