Las universidades en el mundo se enfrentan con tasas crecientes de trastornos mentales: Fernando Macedo Chagolla

De acuerdo con Macedo Chagolla, el incremento de la atención a usuarios es significativo, “las atenciones en el año 2022 fueron de 51 mil 624, y para el año 2024 alcanzaron los 191 mil 786. Poco más del 3% de la población universitaria presenta síntomas de riesgo”

“Las universidades en el mundo se enfrentan con tasas crecientes de trastornos mentales y, en muchos casos, la demanda de servicios en el campo excede los recursos disponibles”, sostuvo Fernando Macedo Chagolla, de la Secretaría de Servicio y Atención a la Comunidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al participar en la conferencia Adolescencia y juventud en crisis. Nuevos retos y oportunidades para su atención.

La sesión fue organizada por El Colegio Nacional y la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la UNAM, y coordinada por la colegiada María Elena Medina-Mora. Macedo Chagolla reiteró que es frecuente que el personal académico, administrativo o de base tengan interacción con casos de trastornos, por lo que necesitan estrategias de autocuidado. “El desempeño académico está relacionado directamente a la salud mental y la salud emocional”.

Señaló que las instituciones de educación superior buscan ofrecer las condiciones para que los estudiantes se desarrollen de la mejor manera y exploren su máximo potencial. Pero en las gráficas del sistema médico activo de la UNAM, se ha identificado que hay más síntomas de depresión en licenciatura que en la preparatoria, “a partir de 2021 hay un incremento constante y las mujeres son quienes más lo sufren”.

“El incremento de la atención a usuarios es significativo, las atenciones en el año 2022 fueron de 51 mil 624, y para el año 2024 alcanzaron los 191 mil 786. Poco más del 3% de la población universitaria presenta síntomas de riesgo”, subrayó el experto.

Por su parte, María Elena Medina Mora, miembro de El Colegio Nacional, hizo referencia a las nuevas tendencias en el uso de drogas. Aseguró que “las redes delictivas aprovechan la tecnología digital y las oportunidades tecnológicas para ocultar sus comunicaciones, mejorar los modelos de distribución y reducir los riesgos. Uno de los métodos que emplean es la utilización de medios sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea para vender sus drogas”.

En palabras de la colegiada, cada vez son más las personas que huyen de la pobreza, la inestabilidad y los conflictos, lo que se ha traducido en migración en todas las regiones del mundo. “Muchos de esos grupos vulnerables estarán expuestos a un riesgo mayor de recurrir al mercado de las drogas ilícitas, que se está diversificando y es cada vez más eficiente”.

Recordó que, en un informe de la organización Reinserta, se identificó a los menores de edad que ingresan a la delincuencia organizada. Por ejemplo, “los menores de nueve años hacen tareas sencillas como observar e informar. Los que tienen entre nueve y 11 años, son reclutados para llevar mensajes, informar, robar, secuestrar y hasta matar. A los 12 años comienza a vigilar casas de seguridad y a los 16, portan armas y son los encargados de secuestrar y asesinar”.

“Existen grupos en donde la edad no es proporcional a la dificultad de la tarea, según características y habilidades se le delegan ciertas actividades o delitos”. En relación a los trastornos mentales que los menores desarrollan a corta edad, la también psicóloga del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz explicó que los más frecuentes son la ansiedad, la depresión mayor, la fobia específica, el estrés post traumático y el alcoholismo. “Suelen aparecer por primera vez en la infancia, la adolescencia o la adultez temprana y la mayoría de las estrategias preventivas, tendrán una mayor probabilidad de éxito, si se concentran en los primeros años o décadas de vida”.

Al tomar la palabra, Marcela Tiburcio Sainz, del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, comentó que existen diversas barreras para la atención psicológica, están los costos, la disponibilidad, el transporte, los horarios, el estigma, el prejuicio y la discriminación. Además, se suman las creencias de autosuficiencia: “yo puedo solo”, “no es grave”, “se va a quitar”.

La especialista apuntó que, frente a este panorama, existe la salud digital para la promoción, prevención, evaluación y tratamiento de problemas de salud mental mediante tecnologías como la tele psicología en videollamada o chat. Este método de conexión permite realizar programas de autoayuda e intervenciones digitales basadas en principios psicológicos.

Aseguró que, aunque no sustituye el tratamiento en dependencia, lo complementa. La atención psicológica mediante tecnología puede ser útil para personas que consumen drogas, individuos con síntomas depresivos y jóvenes que tienen un consumo riesgoso, pero no dependiente. Además, ayuda a usuarios que necesitan apoyo estructurado con orientación. “Las ventajas es que pueden tener atención las 24 horas y los siete días de la semana y las plataformas son creadas por expertos en Salud Mental”.

Entre los programas de salud digitales actuales se encuentran Mentalizarte, proyecto de difusión en temas de salud mental del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz. Su objetivo es informar sobre los síntomas de diferentes trastornos mentales y su página es mentalizarse.com

Finalmente, Benilde García Cabrero, de la Facultad de Psicología de la UNAM, se enfocó en la adolescencia como la turbulencia al florecimiento y la importancia del acompañamiento en el desarrollo. “Si pudiéramos diseñar desde cero una etapa del desarrollo humano con el máximo potencial para la creatividad, la valentía moral, la innovación intelectual y la transformación social sería la adolescencia”.

Detalló que uno de cada siete adolescentes sufre de trastorno mental y el suicidio es una de las principales causas de muerte en jóvenes de 15 a 29 años. Incluso, las estadísticas indican que el 50% de los trastornos psiquiátricos emergen por primera vez durante la adolescencia. “Lo que nos interesa a nosotros los psicólogos es el tema fundamentalmente de las emociones, por ejemplo, la variación cultural, que quiere decir que la afectividad no es sólo interna; es una experiencia situada que depende del contexto, la cultura y las relaciones”.

“Un adolescente que siente ansiedad no siempre tiene un problema, puede ser el entorno el que no está sabiendo contenerlo. La afectividad no turbulenta se forma a través de relaciones, que validan, cuidan y modelan”, agregó la experta. Puntualizó que la adolescencia no es universalmente caótica y el conflicto intergeneracional severo no es la norma.

De acuerdo con García Cabrero, para apoyar a la población que lo requiera, existe el Programa de Ayuda para el Abuso de Drogas y Depresión es una intervención breve en línea con acompañamiento. Está dirigido a reducir consumo de sustancias y mejorar estado de ánimo. Se basa en entrevista motivacional y no sustituye tratamiento en dependencia, pero lo complementa. Además de esta plataforma, se encuentra Beber menos, un programa digital gratuito para reducir o dejar el consumo de alcohol, que tiene una duración aproximada de seis semanas.

“Está basado en evidencia científica y ayuda a comprender el consumo y desarrollar estrategias de cambio. Es para personas que creen que están bebiendo más de lo que quisieran, para quienes desean reducir o dejar de beber, para los usuarios que prefieren apoyo en línea e individuos con consumo riesgoso o perjudicial”, concluyó.

Fuente: El Colegio Nacional

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