¡Adiós a los chalecos antibalas pesados! El nuevo material no newtoniano que se fusiona ante un impacto de alta velocidad para salvar vidas. Así funciona la barrera sólida instantánea
Ingenieros del Instituto Fraunhofer en Alemania han desarrollado un material de 3 milímetros de grosor que permite integrar protección antibalas en prendas de vestir comunes.
A diferencia de los equipos de seguridad pesados, este tejido es ligero, transpirable y puede lavarse en lavadora, lo que facilita su uso en uniformes diarios o ropa civil sin perder flexibilidad.
La tecnología se basa en el uso de materiales que se endurecen por cizallamiento. En condiciones normales, las nanopartículas de este fluido se mueven libremente, permitiendo que la prenda sea suave.
Sin embargo, ante un impacto de alta velocidad, como el de un proyectil, estas partículas se fusionan de forma instantánea. Este proceso convierte el tejido en una estructura rígida en milisegundos.
Ingeniería de desviación mediante impresión 3D
Al recibir el golpe, la energía se dispersa por toda la superficie, bloqueando la penetración y recuperando la flexibilidad en cuanto cesa la presión.
El avance alemán destaca por su estructura interna fabricada con impresoras 3D especializadas. Donde el tejido se compone de dos capas separadas por un espacio nanométrico.
Mientras la capa interior es lisa para garantizar la comodidad, la exterior presenta un diseño de hoja dentada con un ángulo de casi 30 grados.
Esta geometría tiene una función específica: cuando una bala o cualquier otro objeto duro impacta, el ángulo de la superficie ayuda a fragmentarlo y desviarlo.
En lugar de intentar absorber toda la fuerza bruta del impacto en un solo punto, la prenda redirige la trayectoria de la bala, reduciendo el trauma para quien la viste.
En las pruebas de laboratorio, el material ha demostrado su eficacia deteniendo balas de 9 milímetros a corta distancia. También ha superado test de resistencia frente a cortes de cuchillo y golpes de martillo.
Al ser una matriz de partículas incrustada en fibras similares al kevlar, el tejido no pierde propiedades con el movimiento constante o los ciclos de lavado.
Aplicaciones fuera del ámbito militar
El Instituto Fraunhofer y los científicos detrás de su desarrollo plantean que esta tecnología llegue a colectivos que trabajan en zonas de riesgo, pero requieren discreción o movilidad.
Profesores, periodistas, trabajadores humanitarios o personal aeroespacial podrían utilizar uniformes protegidos que no se distinguen de una prenda normal.
El bajo coste de producción, así como la facilidad para integrarlo en productos como mochilas o chaquetas, facilitarán su comercialización a gran escala.
Cabe señalar que la seguridad personal deja de depender de placas rígidas y pesadas que solo se usan en el ámbito militar para convertirse en un estándar invisible integrado en la ropa de diario.
Fuente: computerhoy.20minutos.es


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