Un proyecto de código abierto creado por el fundador de PSPDFKit, Peter Steinberger, y programado junto a una IA promete ser «lo que Siri debería haber sido»
En 2021 el austriaco Peter Steinberger logró hacer realidad eso que muchos desarrolladores sueñan a diario: que un proyecto personal se convierta en un negocio millonario. Ese fue el año en el que la compañía Insight Partners invirtió cerca de 100 millones de euros en PSPDFKit, su conjunto de herramientas para edición y creación de documentos digitales.
Lejos de retirarse, Steinberger está a punto de repetir la jugada. Parece haber dado ahora con otro nuevo éxito. Lo que empezó como una idea para un asistente personal de inteligencia artificial para su propio uso se ha convertido en el proyecto de código abierto más comentado de las últimas semanas, Clawdbot.
La herramienta ha monopolizado el discurso sobre inteligencia artificial en los últimos días y es una de los proyectos mejor valorados en el repositorio GitHub. Se ha vuelto omnipresente en foros de tecnología por su versatilidad y su capacidad para servir de puente entre los modelos de lenguaje de los chatbots y las aplicaciones y herramientas que se usan a diario en un PC.
Un enfoque diferente
La propuesta de Clawdbot difiere radicalmente de los asistentes comerciales que empresas como Anthropic u OpenAI han tratado de crear hasta la fecha. En lugar de vivir en la nube y requerir una aplicación específica, el software se ejecuta directamente en el ordenador del usuario (Mac, Windows o Linux) y se comunica con él a través de las plataformas de mensajería conocidas como WhatsApp, Telegram, Slack, Discord, Signal o iMessage.
El software funciona como una pasarela que recibe los mensajes del usuario, los procesa con el modelo de IA que elija (Claude, GPT, Gemini o modelos locales) y devuelve respuestas en el mismo hilo de conversación.
Pero el atractivo real reside en otras capacidades que los asistentes convencionales, de momento no ofrecen. La primera es la memoria persistente. Clawdbot recuerda conversaciones previas, aprende preferencias y mantiene el contexto durante semanas e incluso entre varias sesiones. La segunda es la proactividad. Puede enviar notificaciones y alertas sin esperar a que el usuario pregunte.
La tercera, y tal vez la más importante, es la automatización. Puede gestionar el correo electrónico o controlar dispositivos domésticos inteligentes, pasando por ejecutar comandos en el sistema operativo de forma sencilla gracias a un extenso sistema de anclajes que crece a diario y que dan a la IA control de procesos y programas que hasta ahora no podían ser controlados de forma directa por una IA. En palabras de un usuario, es «lo que Siri debería haber sido (en los Mac e iPhones)»
Aunque herramientas como ChatGPT o Claude han empezado a añadir la posibilidad de controlar aplicaciones o procesos en un PC, se trata todavía de soluciones limitadas y sin acceso muchas aveces a la información local del usuario.
Cuestiones de seguridad
Los requisitos de hardware son modestos. Sólo neceista 1 GB de RAM y 500 MB de disco. Un servidor de cinco euros al mes basta para la mayoría de casos. El software es gratuito; los costes provienen del proveedor del modelo de lenguaje elegido. Aún así, los Mac Mini se han vuelto una de las formas preferidas de ejecutar la herramienta por su bajo consumo, la posibilidad de mantenerse activos durante meses sin interrupción y la posibilidad de comunicarse con Clawdbot usando iMessage, una herramienta de mensajería aún popular en EE.UU.
La arquitectura, en cualquier caso, plantea interrogantes legítimos. Por defecto, Clawdbot opera con permisos completos sobre la máquina usuario para poder realizar todas sus tareas pero eso quiere decir también que su posibilidad para causar daños es mucho mayor. La documentación recomienda activar un modos de ejecución limitados a entornos controlados o aislados hasta cierto punto del tráfico de red.
En la propia documentación de la herramienta, Steinberger reconoce los peligros. «Clawdbot es tanto un producto como un experimento: estás conectando un modelo de frontera con aplicaciones de mensajería reales y herramientas reales. No hay una configuración perfectamente segura», explica.
Fuente: elmundo.es


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