Publicaciones virales aseguran desde hace casi un año, sin base científica, que la Universidad de Osaka ha descubierto una proteína que podría hacernos vivir hasta los 250 años
¿Qué se ha dicho?
Que científicos japoneses han descubierto una proteína que podría alargar la vida de los humanos hasta los 250 años.
¿Qué sabemos?
Que se trata de un estudio en modelos celulares sobre cómo la proteína AP2A1 contribuye al envejecimiento celular. Que los resultados apuntan a que esta proteína podría ser un biomarcador útil para saber cuándo una célula está envejecida, pero en ningún caso sugieren que esto permita alcanzar los 250 años.
Estas últimas semanas han aparecido varios titulares y publicaciones en las redes sociales que anuncian que «científicos japoneses han descubierto una proteína que podría alargar la vida hasta los 250 años» si se bloquea con un fármaco. Es FALSO.
Los textos citan como fuente un estudio de la Universidad de Osaka que analiza en modelos celulares (y no en personas) cómo la proteína AP2A1 afecta al envejecimiento de las células, pero que en ningún caso cuantifica cómo esto puede alargar la vida.
Científicos japoneses han encontrado «el botón» que nos permitiría vivir hasta los 250 años”
Ni la investigación ni la nota de prensa de la institución aseguran que este descubrimiento nos permitiría vivir más de 200 años.
Detener el envejecimiento a nivel celular
La investigación de la Universidad de Osaka, que se realizó en modelos celulares y, por tanto, no permite extrapolar los resultados a personas, se publicó en enero de 2025 en la revista Cellular Signalling.
La investigación parte del concepto de que las células sanas de nuestro cuerpo, si no son tumorales, tienen un número limitado de divisiones (unas 40-60), descubierto por el anatomista Leonard Hayflick en los años sesenta y bautizado en su honor como “límite de Hayflick”. Cuando una célula llega a este máximo, ya no se divide más y entra en un estado de senescencia, un fenómeno popularmente conocido como envejecimiento celular.
Normalmente, nuestro cuerpo se encarga de eliminar estas células y sustituirlas por nuevas. Sin embargo, en tejidos envejecidos o en contextos patológicos, las células envejecidas (senescentes) pueden acumularse y propiciar enfermedades asociadas al envejecimiento como la fibrosis o la sarcopenia, entre otras, como recoge una revisión de 2014 del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).
El estudio de la Universidad de Osaka vio en modelos de células humanas cultivadas in vitro que la proteína AP2A1 tenía un papel en la senescencia celular. Cuando inhibieron esta proteína utilizando moléculas de ARN, vieron que los marcadores de senescencia se reducían.
Así, los resultados apuntan a que la AP2A1 podría utilizarse como un marcador potencial para identificar a nivel celular la senescencia y enfermedades relacionadas con la edad. Actualmente, “la carencia de marcadores específicos y ampliamente aplicables dificulta la identificación y caracterización de las células senescentes en tejidos y organismos vivos”, según explica una guía para la experimentación sobre senescencia celular in vivo publicada en la revista Cell.
Sin un origen claro para la teoría de los 250 años
La primera mención que hemos encontrado a una esperanza de vida de 250 años data del 6 de marzo de 2025, según devuelve una búsqueda avanzada de Google. Se trata de una publicación de la Agencia Nigeriana de Noticias (NAN) que cita las declaraciones que realizó Ibrahim Wada, un médico, en una clase magistral impartida en la University of Port Harcourt (Uniport), en el sur de Nigeria. Las declaraciones se pueden recuperar a partir del minuto 1:07:39 en la grabación de la sesión, disponible en YouTube.
La siguiente publicación que habla sobre ello es del 20 de junio. Se trata de un post de Instagram que, sin aportar pruebas, vincula la cifra de 250 años con el descubrimiento de los científicos japoneses. Desde entonces, ha habido varios momentos en los que la viralidad de estos contenidos se ha acentuado, como en los últimos meses de 2025 en inglés, o en los primeros meses de 2026, en inglés y castellano.
Sin embargo, en cualquier caso, las afirmaciones de que llegaremos a vivir hasta los 200 años son sólo especulaciones, y no hay ningún vínculo entre los descubrimientos del año pasado de la Universidad de Osaka y la posibilidad de llegar a ser bicentenarios.
Fuente: lavanguardia.com


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