UIC Barcelona e ITI Valencia crean un proyecto para prevenir trastornos alimentarios con realidad virtual

Esta iniciativa, dirigida principalmente a adolescentes y jóvenes, permite crear un entorno seguro y controlado en el que los participantes pueden entrenar estrategias de regulación emocional a través de un entrenamiento en habilidades de la terapia dialéctico-conductual y experiencias inmersivas e interactivas.

El psicólogo e investigador principal del BrainXRLab de UIC Barcelona, Bruno Porras, impulsor del proyecto PrevED, asegura que el uso de tecnologías inmersivas, como la realidad mixta, capaz de reflejar los estados emocionales de los usuarios, mejora la adherencia a estas intervenciones.

PrevED, que ha recibido una ayuda competitiva de la Agencia Estatal de Investigación, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, con financiación de la Unión Europea (FEDER) se lleva a cabo en colaboración con un equipo de investigación del Instituto Tecnológico de Informática de Valencia.

Barcelona, 19 de febrero de 2026.- El psicólogo e investigador principal del BrainXRLab de UIC Barcelona, Bruno Porras, junto a la investigadora Patricia Pons y su equipo de ITI Valencia, ha desarrollado un proyecto pionero para prevenir trastornos alimentarios en jóvenes y adolescentes a través de realidad mixta, con experiencias inmersivas e interactivas en un entorno real.

El proyecto, PrevED, que se presentará en el 4YFN Barcelona 2026, el encuentro de referencia mundial en el ámbito del emprendimiento y la innovación surgió a raíz de la demanda de nuevos programas de prevención de estos trastornos, que cada vez se detectan en población más joven, según ha explicado Porras.

El investigador ha señalado que en entornos educativos «hay dificultades para mantener la adherencia de los participantes a intervenciones preventivas más tradicionales». Ante esta situación y, junto a un equipo de ingeniería del Instituto Tecnológico de Informática de Valencia, liderado por la investigadora Patricia Pons, decidieron apostar por introducir tecnologías inmersivas en estas intervenciones «para que el aprendizaje fuera más experimental, atractivo y con bajo estigma».

Para diseñar la intervención, los investigadores también contaron en una fase previa de Focus groups y entrevistas grupales, con la colaboración de estudiantes, familiares, educadores y expertos en trastornos alimentarios.

Representaciones en 3D basadas en estrategias de regulación emocional disfuncional.

Bruno Porras ha explicado que el proyecto está pensado para una intervención grupal, con cuatro o cinco personas que, a través de unas gafas de realidad mixta, «van viendo representaciones en 3D -tormentas de nieve, tornados, tormentas eléctricas- basadas en estrategias de regulación emocional disfuncionales, como la rumiación, la supresión emocional o la catastrofización». «Cuando aplican de forma correcta las estrategias de la terapia dialéctico conductual ven que, por ejemplo, la tormenta desaparece y se vuelve a un escenario de calma», ha añadido.

La combinación de la tecnología inmersiva con un entorno real permite, según el investigador, «un formato más colaborativo», ya que «los participantes pueden interactuar en un entorno digital y, al mismo tiempo, compartir experiencias». «Nuestro objetivo final es demostrar que el uso de la tecnología inmersiva puede potenciar el compromiso terapéutico y la eficacia de las intervenciones preventivas en trastornos alimentarios, y en salud mental. Esperamos que este enfoque innovador abra la puerta a nuevas estrategias de prevención en entornos educativos y comunitarios», ha concluido el investigador.

El proyecto, que obtuvo una ayuda competitiva en la convocatoria Proyectos I+D+I ‘Generación del Conocimiento’ 2023 de la Agencia Estatal de Investigación, organismo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, con cofinanciación de la Unión Europea (FEDER) se encuentra en una primera fase de desarrollo tecnológico. Está previsto que durante el segundo trimestre del año se lleve a cabo una prueba piloto en escuelas y universidades para evaluar los efectos iniciales en comparación con un grupo de control en lista de espera.

Fuente: notimerica.com

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