¿Por qué las ratas provocan asco y tienen tan mala fama? Una visión justa y sin prejuicios de estos roedores
Las ratas son, sin lugar a dudas, uno de los animales más estigmatizados de la historia. Su mala fama se asocia a pandemias devastadoras como la Peste Negra, y es común escuchar decir que son «el peor amigo del hombre». Su imagen está tan marcada por la suciedad y la peligrosidad que muchas personas ni siquiera las consideran dignas de una reflexión más profunda. A lo largo de los siglos, han sido consideradas portadoras de enfermedades letales, agentes invisibles de muerte y caos. Incluso el científico Hans Zinsser, conocido por sus estudios sobre bacterias y enfermedades, expresó con amargura que «el hombre y la rata siempre se enfrentarán entre sí como enemigos implacables».
Sin embargo, esta visión tan negativa de las ratas es puesta en entredicho por recientes investigaciones científicas que ofrecen una nueva perspectiva sobre estos pequeños roedores. Un estudio de un equipo de académicos de la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos, desafía la idea de que las ratas son más peligrosas que otros animales. En este estudio, se analizaron casi 3.000 especies de mamíferos para determinar qué tan propensas son a albergar patógenos que puedan afectar a los humanos. Los resultados de este análisis mostraron que, aunque las ratas urbanas parecen tener más microorganismos causantes de enfermedades que los animales que viven en áreas rurales, este hallazgo no necesariamente refleja una mayor peligrosidad.
¿Realmente son tan peligrosas?
Los investigadores descubrieron que los mamíferos urbanos, como las ratas, tienen hasta 10 veces más microorganismos patógenos que los animales que habitan en entornos rurales. Sin embargo, cuando se ajustaron los datos para tener en cuenta lo que los científicos llaman «sesgo de muestreo» —la tendencia de estudiar más intensamente a los animales urbanos debido a su proximidad a las poblaciones humanas—, se dieron cuenta de que el patrón desaparecía. Es decir, las ratas y otros animales urbanos no eran, en realidad, más susceptibles de albergar enfermedades que otros animales de la misma categoría.
El Dr. Greg Albery, principal autor del estudio, explicó que es una tendencia natural pensar que los animales urbanos son más peligrosos para los humanos, debido a la cercanía y a las condiciones de hacinamiento de las ciudades. Sin embargo, los datos no respaldan esta percepción. “Hemos observado más a los animales en nuestras ciudades, por lo que hemos encontrado más parásitos”, comentó el investigador. “Esto probablemente significa que los animales urbanos no esconden tantos patógenos nuevos e importantes como podríamos pensar, aquellos que podrían causar la próxima ‘Enfermedad X’”. En otras palabras, el aumento de los hallazgos de patógenos en estos animales urbanos podría deberse simplemente a que los estamos estudiando más a fondo, y no necesariamente a un riesgo más alto que el de otras especies.
Una percepción injusta
Esta discrepancia entre la percepción popular y la realidad científica ha llevado a los investigadores a concluir que la mala reputación de las ratas y otros animales urbanos puede ser injustificada. El Dr. Albery señaló que los animales urbanos, como las ratas y las palomas, a menudo son considerados los principales «reservorios» de enfermedades infecciosas, pero este estigma puede estar basado en prejuicios y no en hechos verificables. A medida que se ha mejorado la vigilancia sobre los animales en las ciudades, el riesgo que representan parece haber sido exagerado.
A pesar de que este estudio se centró en mamíferos, el Dr. Albery sugirió que lo mismo podría aplicarse a otros animales que han sido etiquetados de manera similar, como las palomas. La creencia popular sobre estos animales urbanos está plagada de mitos y suposiciones, como la de que son portadores de enfermedades peligrosas. Sin embargo, el estudio sugiere que esto puede no ser cierto, y que estos animales no deberían ser temidos tanto como se cree. De hecho, el Dr. Albery argumentó que, en términos de riesgo para los humanos, el simple hecho de que los animales estén más cerca de nosotros no necesariamente implica que representen un mayor peligro.
Contacto mínimo
Por supuesto, los animales siempre pueden ser portadores de enfermedades, como cualquier otra especie. Sin embargo, lo que realmente determina el riesgo que representan es la forma en que interactuamos con ellos. En este sentido, el Dr. Albery sugiere que la mejor forma de evitar problemas de salud relacionados con los animales es minimizar el contacto con ellos, ya sea en entornos urbanos o rurales. A pesar de que la urbanización puede haber alterado los ecosistemas, la solución no es demonizar a los animales que viven cerca de nosotros, sino tener un enfoque más equilibrado y consciente.
El Dr. Colin Carlson, biólogo de la misma universidad y coautor del estudio, también subrayó la importancia de replantearnos la forma en que monitorizamos las enfermedades en los animales, especialmente en el contexto de las pandemias. La pandemia de COVID-19, que surgió en un entorno urbano, nos ha recordado la relevancia de entender cómo las enfermedades pueden pasar de los animales a los humanos. Sin embargo, Carlson sugirió que debemos reconsiderar nuestra aproximación a la vigilancia de enfermedades, evitando centrarnos excesivamente en ciertos entornos y abogando por una recopilación más detallada de datos, tanto en áreas urbanas como rurales, para entender mejor la dinámica de transmisión de los patógenos.
A medida que los científicos continúan analizando el impacto de la urbanización en la salud animal y humana, parece claro que hemos sobreestimado el peligro de algunos animales. Las ratas, las palomas y otros animales urbanos no son necesariamente más peligrosos que sus contrapartes rurales. La percepción de que son «sucios» y «portadores de enfermedades» podría estar alimentada más por prejuicios sociales que por la evidencia científica. Es crucial que cambiemos nuestra forma de pensar sobre estos animales. En lugar de temerles, empecemos a verlos como una parte integral de nuestro entorno.
Fuente: muyinteresante.com.mx