Un equipo de investigadores usó tecnología láser para detectar 26 asentamientos y pirámides monumentales que revelan una civilización avanzada en plena selva
El Amazonas boliviano guardaba un secreto de dimensiones monumentales. Gracias al uso de láseres que «traspasan» la vegetación, científicos detectaron pirámides de 22 metros de altura y una red de ciudades inteligentes. Este hallazgo no solo asombra por su tamaño, sino porque cambia para siempre lo que sabíamos sobre los antiguos pueblos americanos.
Durante décadas, la visión tradicional sostenía que el Amazonas occidental era una región escasamente poblada antes de la llegada de los europeos. Sin embargo, el reciente descubrimiento de extensos asentamientos de la cultura Casarabe ha dado un vuelco total a esta interpretación histórica, revelando sociedades mucho más complejas y organizadas de lo imaginado.
La clave para «ver» lo invisible fue la tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging). Este sistema de mapeo láser aerotransportado permite reconocer el relieve del terreno incluso debajo de la densa capa de vegetación de la selva, generando modelos tridimensionales detallados.
Tecnología LiDAR: el láser que «borra» la selva
A través de esta innovación, un equipo de investigadores alemanes logró mapear un total de 26 asentamientos en el Amazonas boliviano. Dos de ellos destacan por su enorme complejidad, funcionando como grandes centros urbanos conectados por una red de caminos, canales y áreas de cultivo que integraban el paisaje de manera organizada.
Entre las estructuras identificadas, los científicos hallaron elementos que desafían la arquitectura de la época:
- Pirámides cónicas: Construcciones monumentales que alcanzan los 22 metros de altura.
- Plataformas rectangulares: Bases elevadas que servían de sustento a las edificaciones principales.
- Sistemas hídricos: Una red sofisticada de embalses, canales y zanjas para el control de inundaciones.
Urbanismo de baja densidad y lecciones de sostenibilidad
La cultura Casarabe, que tuvo su apogeo entre los años 500 y 1400 d. C., desarrolló un modelo que los expertos denominan «urbanismo de baja densidad». A diferencia de las ciudades modernas compactas, estos centros se extendían sobre grandes superficies, integrando perfectamente las viviendas y los espacios ceremoniales con los sistemas agrícolas y el entorno natural.
La gestión del agua era el corazón de este desarrollo. Los canales y depósitos no solo protegían a la población de las crecidas, sino que garantizaban la productividad de los cultivos, demostrando un conocimiento profundo de las condiciones ecológicas locales. Esta capacidad de movilizar mano de obra y transformar el paisaje de forma sostenible es uno de los puntos que más sorprende a la ciencia actual.
El fin de estas sociedades sigue siendo objeto de estudio. Se cree que enfermedades introducidas, desplazamientos forzados o el colapso de sus sistemas de producción tras la colonización europea podrían haber causado el abandono de estos centros urbanos. Hoy, el estudio de las ciudades de Casarabe no solo aporta conocimiento histórico, sino que ofrece claves sobre cómo vivir en equilibrio con el medio ambiente en el Amazonas del futuro.
Fuente: losandes.com.ar


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