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Los perros radioactivos de Chernóbil están mutando y desconciertan a los científicos: su evolución podría cambiarlo todo

En abril de 1986, una explosión y los consiguientes incendios en la central nuclear de Chernóbil arrojaron material radiactivo al medio ambiente

Casi 40 años después del desastre nuclear de Chernóbil, la zona de exclusión sigue siendo un enigma para la ciencia. Aunque la evacuación humana dejó un paisaje fantasma, la fauna ha logrado prosperar, con poblaciones de alces, jabalíes y lobos repoblando la región. Sin embargo, los perros que merodean por la central nuclear han captado el interés de los investigadores debido a su posible evolución en un entorno hostil y contaminado.

Un reciente estudio ha analizado su ADN, con el objetivo de determinar si han sufrido mutaciones genéticas como consecuencia de la radiación. Un equipo de científicos de la Universidad de Carolina del Norte y el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano comparó las muestras de ADN de 302 perros de la zona con los de otras regiones de Ucrania y Europa del Este.

Estudios previos han demostrado que algunas especies en la zona de exclusión sí han desarrollado adaptaciones.

No solo la radiación les está haciendo evolucionar

Los resultados revelaron que los perros de Chernóbil presentan diferencias genéticas significativas respecto a otras poblaciones caninas. Sin embargo, las mutaciones observadas no parecen estar relacionadas únicamente con la radiación, sino con un complejo cóctel de factores ambientales, incluyendo la exposición a metales pesados, pesticidas y otros contaminantes.

Las pruebas realizadas hasta ahora han descartado un aumento sustancial en la tasa de mutaciones inducidas por radiación en estos animales. Los investigadores exploraron el genoma de los perros a nivel cromosómico e incluso en nucleótidos individuales, pero no encontraron evidencia concluyente de alteraciones genéticas aceleradas.

No obstante, estudios previos han demostrado que algunas especies en la zona de exclusión sí han desarrollado adaptaciones, como ciertas ranas arborícolas que han cambiado su coloración para protegerse de los efectos de la radiación. Más allá de la radiación, los científicos creen que la supervivencia de los perros en Chernóbil podría explicarse por la selección natural. Los canes que lograron persistir en los años posteriores al desastre podrían haber contado con rasgos genéticos que aumentaron sus posibilidades de adaptación.

Podrían esconder el futuro de la exploración espacial

Además, han mantenido una estructura social estable, con hasta 15 grupos familiares identificados, lo que sugiere que han migrado entre la ciudad y la planta nuclear, manteniendo una diversidad genética interna que les ha permitido subsistir. Investigadores han señalado que comprender cómo ciertos organismos resisten niveles elevados de radiación podría ayudar a desarrollar estrategias para proteger a astronautas en misiones espaciales prolongadas.

Fuente: elespanol.com