La historia del veinteañero chileno que revive dinosaurios y ha sido publicado en National Geographic
Gabriel Díaz Yantén comenzó modelando dinosaurios en el living de su tía a los 15 años, y hoy hace modelos en 3D de los descubrimientos científicos de fósiles en el sur de América. Autodidacta, cuenta cómo ha sido su camino de ciencia y arte
En el video se ve un Chadititan corriendo, luego a otro ejemplar de ese titanosaurio bebiendo agua. El entorno es de palmeras y arena, y en los pocos segundos es posible transportarse a cómo se habría visto el norte de Argentina hace unos 78 millones de años. El video fue publicado en marzo por National Geographic, junto a un reportaje sobre el hallazgo de este nuevo dinosaurio y una “foto” de primer plano al rostro milenario del Chadititan.
El artista encargado de revivirlo de manera digital, y recrear sus movimientos a partir de las investigaciones, fue el paleoartista chileno Gabriel Díaz Yantén, de 27 años. Con sus dinosaurios digitales tiene 82 mil seguidores en Instagram. “Es piola pensar que quería hacer esto cuando chico y no tenía las herramientas y ahora lo puedo hacer”, dice Díaz con una sonrisa, al otro lado del Zoom.
Vive en Argentina, donde estudia Paleontología en la Universidad de Río Negro. Agrega: “Ayer estaba haciendo a un dinosaurio correr y hay cosas en las que me tengo que fijar, como la musculatura, el movimiento. Y entre que el dinosaurio trotaba y corría, me di cuenta que me lo podría haber quedado mirando todo el día en loop”.
Dinosaurios en el living
Díaz comenzó a revivir dinosaurios siendo un adolescente de Estación Central: modelos hechos como maquetas o títeres, en tres dimensiones, que a veces se tomaban todo el living del departamento de su tía, donde los construía.
El amor por los dinosaurios había comenzado cuando era solo un niño pequeño y vio la película “Caminando con dinosaurios”; un documental originalmente de 1999, donde los seres que poblaron la Tierra hace miles de millones de años parecían cobrar vida.
“El primer dinosaurio apareció hace 230 millones de años, son escalas de tiempo que se escapan de la comprensión, que causa fascinación poder imaginarlo”, dice. “No solo la criatura, sino que su ecosistema. Que haya una ciencia que estudie esto, es de las mejores noticias que tuve cuando pequeño”.
“Desde chico quise aprender sobre paleontología, poder ser un profesional y tener conocimiento para poder representar estos animales tanto de forma física como digital. Yo en ese momento no tenía idea cómo se modelaba en 3D, cómo se hacían estas animaciones, pero me gustaba pensar así como a futuro”, dice Díaz.
“Nunca creí que iba a terminar haciendo estas animaciones, lo más cercano que podía hacer era reconstruirlo con plasticina, con cartón. Luego empecé con esculturas un poco más detalladas, con greda o con otros materiales que te permiten más detalle”, señala.
Un escultor de dinosaurios
Ya siendo un adolescente, se había convertido en un paleoartista: un dibujante y escultor que, siguiendo los descubrimientos científicos, modela los dinosaurios como parte de la divulgación científica. “Podía modelar un dinosaurio carnívoro que tenía ornamentaciones en el cráneo, y hacer un paralelismo entre el Ceratosaurus que se muestra en Jurassic Park III. Hay un mundo de diferencia con el verdadero. Esto es mostrar esta fauna extinta como realmente eran, aterrizado a la realidad.
Gabriel comenzó a ir a charlas los fines de semana de la Asociación Paleontológica Chilena, en la Biblioteca de Santiago. “Y ahí me iba empapando un poco de lo que es la ciencia más dura de investigaciones y de que realmente no es tan sencillo como ir a cavar y te sacas un dinosaurio nuevo, sino que hay todo un proceso de investigación previo”, dice.
En una época sin tutoriales digitales, Díaz fue aprendiendo sobre la marcha y con el apoyo -y paciencia- de su familia. Su tío era mecánico y le enseñó a soldar para poder crear movimientos. Fue a visitar un espacio llamado Santiago Maker Space, una especie de cowork y centro creativo, con presencia en distintos países y a través de ellos terminó viajando en 2013 a San Francisco a una feria de creadores , hasta donde viajó con su títere de Tiranosaurio mecánico -llamado Anacleto- de cuatro metros de largo; tuvo que hacer una campaña para poder pagar el traslado de la figura a Estados Unidos.
De marionetas a 3D
Díaz entró a estudiar Diseño Industrial, que cursó por tres años. Lentamente conoció el mundo de los programas de modelamiento o animación, aunque no fueron su primer interés. “Descargué un modelo de Internet y le pregunté a mi profe cómo podía hacer volumétricas. ¿Cómo puedo hacer que se vean rayos de luz, que se vean efectos de agua? ¿Cómo puedo hacer esas cosas que se ven en las películas? Y mi profe me decía mira, estamos en un curso que estás haciendo muebles, recuerda riendo.
En paralelo seguía con sus títeres y marionetas de dinosaurios, yendo a ferias y eventos: “Hacía mucho dibujo en digital, en grafito. Llegué a hacer stickers, llaveritos y cosas por el estilo. Mi fuerte también era justamente el dinosaurio grande que servía como atracción. Fui al menos unas tres veces a la Comic Con por lo mismo”, cuenta.
Pero en pandemia no se podía ir presencial con dinosaurios de cuatro metros a ningún lado. Así que Gabriel comenzó a juguetear en el computador, buscando en YouTube algunas guías. Así llegó al Blender, el programa que permite a artistas traer a la vida todo tipo de dibujos, de manera muy real. Comenzó primero con cráneo de acrocanthosaurus, al que le hizo un video en 360 grados. Luego aprendió a usar la herramienta para generar videos, hacer que sus creaciones cobraran movimiento y vida.
Años atrás, en 2014, Díaz había ido a un congreso de Paleontología en Valdivia, donde conoció al paleoartista Mauricio Álvarez. Años después, Álvarez le pidió ayuda llevando sus dibujos a un modelado en volumen del cuarto dinosaurio descubierto en Chile , el Stegouros elengassen, que terminó siendo portada de Nature en 2021.
“Fue el primer trabajo de colaboración con él, ayudar con volúmenes, dándole las sombras, los volúmenes que corresponden. La cosa es que yo ya tenía el modelo hecho, entonces, ¿por qué no lo animo también? Hago algo como chiquito para ver qué tal. Total, lo voy a publicar en mis redes sociales, no es nada. Wow. Y así nació la primera animación”, dice Díaz.
Muévete, Dino
Desde entonces, Díaz Yantén ha seguido colaborando en divulgación científica y haciendo trabajos para científicos. “Siempre voy de la mano con los investigadores que me van corrigiendo, cosas de limitaciones de movimiento que aún no están claras, cosas que aún están en hipótesis, cosas que a ellos les gustaría ver. Por ejemplo, en este último trabajo de Chadititan, me comentaron que la publicación no iba a ser solamente del dino, sino que también del ambiente. Estuvimos hablando acerca de qué tipo de animales, qué tipo de fauna iba a haber y cómo se iba a representar. Así que las correcciones científicas es el pilar de las animaciones”.
Hoy Díaz es un científico en preparación; tras la pandemia y su amor por la animación digital, le anunció a sus padres que dejaba diseño y se lanzaba por Paleontología, trasladándose a Argentina, a General Roca, donde vive hace cuatro años.
Desde ahí crea sus animaciones para investigaciones como la publicada en National Geographic, y desde donde se abre un nuevo portal de descubrimientos al pasado: “La extinción de los dinosaurios está muy estudiada, pero principalmente en lo que es la Eurasia, en la parte norte del hemisferio norte. Entonces todo el mundo sabe cómo se extinguió el tiranosaurio, todo el mundo sabe cómo se extinguió el triceratops. Pero los dinosaurios argentino-chilenos son muy distintos. Hay un espacio gris donde se suponen las cosas, pero no habían habido estudios firmes acerca de cómo fue el final de la era de los dinosaurios en el Mesozoico, a finales del Cretácico, hace 66 millones de años. No se habían hecho estudios formales acá en Sudamérica. Entonces este proyecto viene a indagar más acerca de eso”.
—Y ahora que por tus estudios puedes ir a desempolvar huesos de dinosaurio reales. ¿Qué prefieres? ¿Hacerlos en el computador o verlos en terreno?
—Si tengo la oportunidad de ir al campo voy a ir, porque son experiencias irreemplazables, no se iguala a nada. No todo el mundo está hecho para el campo, porque requiere mucho esfuerzo, cuando se está más lejos de la ciudad, una semana sin contacto, sin señal. A mí me encanta toda la investigación científica y extraer el material fósil, aunque requiera mucha paciencia.
Fuente: theclinic.cl