El consumo de alcohol está vinculado con más de 200 enfermedades
Durante décadas, la idea de beber “con moderación” —una copa de vino con la cena o algunos tragos el fin de semana— fue considerada parte de un estilo de vida saludable. Sin embargo, investigaciones científicas recientes coinciden en una conclusión clara: no existe un nivel seguro de consumo de alcohol.
Especialistas en salud señalan que, aunque los riesgos no son iguales para todas las cantidades, cualquier consumo expone al organismo a efectos nocivos. Patricia Molina, investigadora de la Universidad Estatal de Luisiana, explica que cuando el alcohol entra al cuerpo se transforma en acetaldehído, un compuesto cancerígeno que afecta a todas las células y órganos, desde el cerebro hasta los huesos.
El consumo de alcohol está vinculado con más de 200 enfermedades, entre ellas cardiopatías, demencia, osteoporosis y varios tipos de cáncer, incluido el de mama. Además, los expertos advierten que puede acelerar el envejecimiento y agravar padecimientos crónicos preexistentes.
Estudios recientes han cuestionado la supuesta protección cardiovascular del consumo moderado, señalando que factores como el nivel socioeconómico, la dieta y el acceso a la salud distorsionaron resultados anteriores. Al ajustar estas variables, el riesgo aumenta incluso desde una bebida diaria.
La buena noticia es que reducir el consumo, aunque sea ligeramente, genera beneficios medibles: mejora el sueño, la energía y disminuye el riesgo de enfermedades. Iniciativas como “Enero sin alcohol” han demostrado que muchas personas continúan bebiendo menos después de intentarlo.
Fuente: cultivarte.mx


Deja una respuesta