Investigadores no dan crédito: descubren un posible vínculo genético entre una vitamina y la frecuencia al ir al baño

Cómo la presencia de una vitamina podría relacionarse con la frecuencia de evacuaciones, según un nuevo estudio

Un estudio genético publicado el 27 de enero en la revista científica Neurogastroenterology vincula el metabolismo de la vitamina B1 con el ritmo del sistema digestivo tras analizar a más de 260.000 personas.

La investigación identificó variantes genéticas específicas asociadas con el transporte de tiamina y la velocidad a la que los alimentos pasan por el tracto digestivo. Este hallazgo revela un papel inédito para este micronutriente en la regulación de la motilidad intestinal humana.

Los problemas de motilidad intestinal afectan a pacientes con estreñimiento crónico y otras condiciones digestivas comunes. Mauro D’Amato, genetista de la Alianza de Investigación y Tecnología Vasca, señaló que la biología fundamental de estos trastornos resulta difícil de definir con exactitud. «Los problemas de motilidad intestinal están en el corazón del síndrome del intestino irritable, el estreñimiento y otros trastornos comunes», afirmó D’Amato.

El genetista explicó que los nuevos datos genéticos sirven como pistas para experimentos de laboratorio y aclaró que el descubrimiento de la importancia de la vitamina B1 abre el camino hacia ensayos clínicos diseñados con mayor precisión.

«La biología subyacente es muy difícil de precisar. Estos resultados genéticos resaltan vías específicas, especialmente la vitamina B1, como pistas comprobables para la investigación», indicó D’Amato.

Qué relaciones encontró el estudio de la vitamina B1

El equipo analizó una base de datos masiva que incluyó a poblaciones de Europa y Asia Oriental. Durante el proceso, los científicos detectaron dos variantes genéticas causales que impactan directamente en la expresión de genes responsables de activar la tiamina.

Cristian Diaz-Muñoz, genetista de la institución vasca, comparó estos marcadores biológicos con señales de tráfico hacia lugares inesperados. El metabolismo de la vitamina B1 destaca junto a mecanismos establecidos como los ácidos biliares y las señales nerviosas. «Usamos la genética para construir una hoja de ruta de vías biológicas que marcan el ritmo del intestino», explicó Diaz-Muñoz.

Un análisis posterior realizado a 98.449 participantes del UK Biobank respaldó los resultados iniciales: existe una asociación estadística entre la ingesta dietética de esta vitamina y la frecuencia con la que las personas evacúan.

Además, el estudio detalla que individuos con variantes genéticas específicas muestran efectos alterados significativamente.

Qué tiene la vitamina B1

Esta vitamina, también llamada tiamina, se encuentra en alimentos como granos integrales, carne, pescado y legumbres.

La tiamina permite que el cuerpo humano convierta los alimentos en energía necesaria para sus funciones básicas. No obstante, las funciones de este nutriente en el microbioma y el intestino apenas comienzan a surgir gracias a la genética moderna.

Estudios previos mostraron que los suplementos de este micronutriente tratan la inflamación del sistema digestivo. Un ensayo clínico de 2020 confirmó que dosis altas de vitamina B1 mejoraron la fatiga crónica en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.

Los autores sugieren que es necesario hacer futuras investigaciones que evalúen si las intervenciones nutricionales alivian los síntomas de motilidad desordenada.

Fuente: clarin.com

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