¿Eres de los que llega tarde a todos lados? La ciencia explica el problema de la impuntualidad

La impuntualidad está ligada con un sentido de responsabilidad, que de ser constante puede provocar la ruptura de confianza en la relación con el otro

Si eres de los que suele decir “ya estoy por llegar” o “llego en cinco” cuando en realidad vas a mitad de camino, no pienses que eres el único, pues miles de personas tienen el mismo problema de impuntualidad, pero sucede que éste podría ser explicado por la ciencia.

Una pregunta que ha tenido a los científicos pensando es el por qué hay personas que parecen programadas para llegar tarde, mientras que otras hacen todo lo posible por ser puntuales siempre que tienen un compromiso.

El comportamiento humano es complejo y por es por esa razón que a los expertos les ha costado trabajo poder encontrar una respuesta a dicha pregunta. Un estudio sobre el desempeño humano de 2003 no pudo encontrar un vínculo estadísticamente significativo entre la impuntualidad crónica y ningún rasgo de personalidad.

De manera que la impuntualidad no es precisamente una cuestión de algún defecto de carácter individual, pero investigaciones más recientes muestran que este problema involucra tendencias psicológicas, relojes internos y ciertas diferencias biológicas que podrían hacer que unos tomen más en serio la puntualidad que otros.

Jeff Conte, catedrático de psicología en la Universidad Estatal de San Diego e investigador en el tema de la impuntualidad dijo que hay evidencia actual que demuestra que la existencia de diferencias individuales de personalidad guardan relación con la impuntualidad crónica.

Ser impuntual es un signo de irresponsabilidad

A finales de la década de 1970, los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky acuñaron por primera vez el término “falacia de la planificación” como una forma para describir la tendencia humana a subestimar cuánto tiempo tomará hacer una tarea, aun cuando se haya realizado varias veces.

Dicha falacia consiste básicamente en creer que el propio plan va a desarrollarse a la perfección y es algo que la mayoría de las personas hacen: estimar el plazo de sus planes.

Pese a que no hay evidencia empírica que vincule de manera directa a las personas que presentan la falacia de planificación con la impuntualidad crónica, investigaciones como la del profesor Allen Bluedorn de la Universidad de Missouri, muestran ciertos mecanismos a tomar en cuenta.

La falacia es intuitiva: si se calcula mal la duración de una tarea, se saldrá, y por lo tanto llegará, más tarde de lo previsto. “Esto lleva a la predicción de que cuantas más personas presentan la falacia de planificación, más probable es que subestimen sus horas de salida y, por lo tanto, lleguen tarde”, afirma el experto.

Un estudio sobre el sesgo de planificación en el trabajo de la University College London han demostrado que quienes subestiman la duración de las tareas, sobre todo las que parecen controlables, presentan una tendencia a asumir que pueden acelerar cada paso.

De esta forma, dejan muy poco margen para retrasos verdaderos, lo que incrementa los errores de sincronización que normalmente se traducen en retrasos.

Asimismo, entre los diferentes rasgos de personalidad, el de la responsabilidad es el que presenta un vínculo más fuerte con la puntualidad, pues aquellos que han obtenido un puntaje más alto en ella tienen más probabilidades de llegar a tiempo.

Esto se debe a que las personas conscientes tienden a ser “responsables, centradas en objetivos y disciplinas, confiables y atentas a los detalles”, explicó en una entrevista a National Geographic, Geraldine Joaquim, psicoterapeuta clínica.

Bajo esta premisa, las personas concienzudas desarrollan de manera natural hábitos que les permiten llegar a tiempo cuando tienen algún tipo de compromiso.

La impuntualidad fractura la confianza en los demás

Como ya se dijo, la impuntualidad está vinculada con la falta de responsabilidad, pero también lo está con un aspecto más social que incluso puede generar conflicto en las relaciones que mantenemos con los demás.

Un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Washington les permitió descubrir que los “timebenders” (flexores del tiempo, aquellas personas que siempre llegan tarde), como los denominaron en la investigación, no siempre son impuntuales.

Grace Pacie, autora del estudio, explicó en una entrevista para BBC que los timebenders llegan a tiempo cuando algo les importa, es decir, cuando existen consecuencias para ellos por llegar tarde.

“Los momentos en los que más estiramos el tiempo es cuando no hay fechas u horas límite y no hay consecuencias, lo que muchas veces coincide con eventos sociales”, dijo.

Sin embargo, también señaló que esto puede llevar a las personas a tener problemas con sus seres queridos, ya que dan la impresión de que hay poco interés por quedar bien con ellos y por lo tanto, poco interés en el evento planeado.

Esto es respaldado por Pauline Wallin, psicóloga en Pensilvania que imparte talleres sobre tardanza crónica y quien explica que “cuando acuerdas estar en un lugar a una hora determinada, básicamente estás firmando un contrato”.

Por esta razón, indica que cuando una persona llega constantemente tarde, se genera un ruptura de confianza que sobrepasa no solo momentánea, sino a menudo en toda la relación.

Fuente: oem.com.mx

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