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‘El olor de las momias es sorprendentemente agradable’: un nuevo análisis revolucionario revela su aroma miles de años después en el Antiguo Egipto

Un nuevo estudio revela que las momias egipcias aún conservan un aroma sorprendente: así huelen después de miles de años

Desde hace siglos, las momias egipcias han fascinado a arqueólogos e historiadores, pero hay un aspecto que rara vez ha sido objeto de estudio: su olor. Ahora, un nuevo análisis químico ha revelado que estas antiguas reliquias no huelen a descomposición, como muchos imaginarían, sino que conservan un aroma sorprendentemente agradable, descrito como «amaderado», «especiado» y «dulce».

Esta investigación, publicada en la Journal of the American Chemical Society, es el primer estudio sistemático del olor de los cuerpos momificados, combinando análisis químicos con un panel de expertos en olfato. Más allá de la curiosidad científica, este hallazgo aporta nuevas pistas sobre las técnicas de embalsamamiento en el Antiguo Egipto, los ingredientes utilizados y el estado de conservación de estas momias tras milenios de historia.

¿A qué huelen las momias egipcias? Un misterio que por fin se resuelve

Hasta ahora, el olor de las momias era un tema poco explorado. En años anteriores, una investigación reveló que los ungüentos utilizados en el proceso de momificación incluían ingredientes exóticos como resinas de árboles lejanos y sustancias aromáticas destinadas a preservar los cuerpos con fragancias agradables (como mencionamos en un artículo anterior). Sin embargo, el nuevo estudio ha ido un paso más allá al analizar directamente el aroma que desprenden estos cuerpos milenarios.

Los científicos examinaron nueve momias conservadas en el Museo Egipcio de El Cairo, algunas en vitrinas y otras almacenadas en depósitos. Utilizando una combinación de cromatografía de gases y espectrometría de masas, junto con un panel de «narices entrenadas», lograron identificar los compuestos responsables de los olores actuales de las momias.

Los resultados fueron sorprendentes: el aroma predominante es amaderado y especiado, con notas dulces. Lejos del hedor de la descomposición, los cuerpos momificados emiten fragancias que recuerdan a antiguas técnicas de embalsamamiento. Los investigadores detectaron la presencia de compuestos como el pineno, el limoneno y la verbenona, sustancias derivadas de resinas de árboles como el cedro y el pino, además de aceites esenciales de plantas como el incienso, la mirra y el eucalipto.

Este hallazgo sugiere que los antiguos egipcios no solo buscaban preservar el cuerpo físicamente, sino también conservar su aroma a lo largo del tiempo. Para ellos, el olor tenía un profundo significado simbólico: los cuerpos bien perfumados estaban asociados con la divinidad y la pureza, mientras que los olores desagradables se consideraban signos de corrupción y decadencia.

Los secretos del embalsamamiento: por qué las momias aún huelen bien

El proceso de momificación en el Antiguo Egipto era complejo y variaba según la época y el estatus social del fallecido. Desde la época predinástica (alrededor del 5000 a.C.), los egipcios comenzaron a utilizar resinas, aceites y ceras naturales para evitar la descomposición y mantener el cuerpo intacto para la vida después de la muerte.

Durante el Reino Nuevo (c. 1570-1069 a.C.), la momificación alcanzó su apogeo, con técnicas cada vez más sofisticadas. Se extraían los órganos internos, se lavaba el cuerpo con aceites aromáticos y se envolvía en lino empapado en sustancias resinosas. Estas resinas, ricas en terpenoides y compuestos aromáticos, eran clave para la preservación y también para el aroma que hoy identificamos en las momias.

Sin embargo, no todas las momias huelen igual. Según el estudio, las que han sido conservadas en vitrinas tienen un aroma más intenso y complejo que aquellas almacenadas en depósitos. Esto se debe a la acumulación de compuestos volátiles dentro de los casos cerrados, lo que ha permitido preservar mejor sus olores originales.

Otra revelación importante es que, en muchos casos, los olores actuales no solo provienen de los materiales originales de momificación, sino también de los productos aplicados en los últimos siglos para su conservación. Algunos compuestos detectados en el análisis corresponden a pesticidas utilizados en museos para proteger las momias de insectos y hongos.

¿Podremos oler las momias en los museos? El futuro del «patrimonio olfativo»

Uno de los aspectos más intrigantes de esta investigación es la posibilidad de recrear el olor de las momias en los museos. Los científicos han planteado la idea de desarrollar «paisajes olfativos» o recreaciones sintéticas del aroma original de las momias, que permitirían a los visitantes experimentar el Antiguo Egipto de una forma más inmersiva.

Algunos museos ya han comenzado a explorar el uso de olores para enriquecer la experiencia de los visitantes. En el futuro, podríamos entrar en una sala de exposición y percibir el aroma del incienso utilizado en los rituales funerarios egipcios o incluso el perfume original de un faraón embalsamado hace miles de años.

Más allá del atractivo para el público, esta investigación también tiene aplicaciones prácticas en la conservación. Al identificar los compuestos responsables del olor, los expertos pueden detectar signos tempranos de degradación en las momias y tomar medidas para frenar su deterioro.

Este enfoque innovador abre la puerta a una nueva forma de estudiar y preservar el patrimonio histórico. Durante siglos, hemos analizado la apariencia de los objetos antiguos, pero ahora estamos comenzando a recuperar su dimensión sensorial y olfativa, una pieza clave para comprender cómo vivían —y morían— las civilizaciones del pasado.

El olfato como puerta al pasado

El descubrimiento de que las momias egipcias conservan un aroma amaderado y especiado nos obliga a replantearnos nuestra percepción de estos cuerpos milenarios. Más que simples vestigios del pasado, las momias siguen emitiendo señales químicas que nos permiten reconstruir su historia.

Desde los aceites utilizados en el embalsamamiento hasta los productos de conservación modernos, cada olor nos cuenta algo sobre la vida y la muerte en el Antiguo Egipto. Y quizás, en un futuro próximo, los museos puedan transportarnos aún más atrás en el tiempo, no solo a través de la vista, sino también del olfato.

Fuente: muyinteresante.com