Investigadores estadounidenses han descrito una nueva especie de cocodrilo que convivió en África con los primeros homínidos coetáneos de la famosa Lucy (el Australopithecus afarensis), a los que amenazaba y acechaba en sistemas fluviales lacustres del Plioceno.
Este cocodrilo gigante vivió en el Plioceno, una época geológica anterior al Pleistoceno que se remonta a entre 3,4 y 3 millones de años atrás. El reptil coincidió en el mismo período y en la misma región de Etiopía con Lucy, una hembra de homínido Australopithecus afarensis, el ancestro o pariente humano más antiguo y completo que se ha encontrado hasta ahora, que habitó esta zona de África hace unos 3,2 millones de años y proporcionó muchas evidencias sobre la evolución humana y el camino evolutivo hacia la bipedestación.
Lucy, cuyos restos se exhumaron el 24 de noviembre de 1974 en las colinas etíopes de Afar, es el fósil de homínido más famoso del mundo, y recibió este nombre porque cuando el equipo de científicos lo halló estaban escuchando en un magnetófono la canción de Los Beatles, Lucy in the sky with diamonds.
Lucy fue una hembra de unos 20 años, que apenas medía algo más de un metro, y pertenecía a una especie que existió durante varios cientos de miles de años desde la actual Etiopía hasta Tanzania, pasando por Kenia, expuesta a fieras como este cocodrilo, que emboscaba a sus víctimas desde el agua, al igual que los cocodrilos actuales.
La nueva especie, al ser coetánea de Lucy, ha sido bautizada como Crocodylus lucivenator (‘cazador de Lucy’), por el equipo de investigadores a cargo del paleontólogo Christopher A. Brochu, de la Universidad de Iowa, en EEUU, que y los fósiles proceden de yacimientos paleoantropológicos de la Formación Hadar del Plioceno, en el noreste de Etiopía. Los resultados del trabajo se publican en la revista Journal of Systematic Palaeontology*.
El cocodrilo recién nombrado medía entre 3,6 y 4,5 metros de largo y los adultos pesaban entre 270 y 600 kilos; era así una criatura dominante y el único cocodrilo en aquel paisaje: una extensión de matorrales y humedales salpicada de ríos bordeados de árboles. «Era el depredador más grande de ese ecosistema, incluso más feroz que los leones y las hienas, y la mayor amenaza para nuestros antepasados que vivieron allí en esa época», explica Brochu, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra y Ambientales de Iowa y autor principal del estudio en declaraciones que recoge Efe.
Brochu lleva 35 años estudiando cocodrilos antiguos, y observó por primera vez los especímenes de Crocodylus lucivenator durante una visita a un museo en Adís Abeba, la capital de Etiopía, en 2016, y entre los rasgos físicos peculiares del cocodrilo destacaba la gran joroba en medio del hocico, similar a la que se encuentra en el cocodrilo americano, pero no en el cocodrilo del Nilo en África, y que seguramente usaban para atraer a su pareja.
Tras examinar 121 restos catalogados —principalmente cráneos, dientes y partes de mandíbulas— que representan a docenas de individuos, los investigadores describen un nuevo cocodrilo, Crocodylus lucivenator, que comparte similitudes con dos especies del Pleistoceno de Crocodylus procedentes de África Oriental, pero con características propias como una protuberancia en la línea media de la superficie dorsal del rostro, similar a la de los cocodrilos neotropicales modernos y los cocodrilos del Mioceno tardío de Libia y Kenia. Se parecían a su primo vivo, el cocodrilo del Nilo, pero era mucho más grande.
Aunque había al menos otras tres especies de cocodrilos al sur de la región de África, conocida como el Valle del Rift Oriental, el cocodrilo ‘cazador de Lucy’ parecía tener su territorio en Hadar (en Etiopía) para él solo.
El yacimiento de Hadar en Etiopía es una región que ha producido durante varias décadas abundantes hallazgos que vinculan el pasado ancestral de la humanidad, incluyendo a ‘Lucy’ y sus semejantes, y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980.
Durante el Plioceno -hace entre 5 y 2,6 millones de años- Hadar se componía de una variedad de hábitats a lo largo de sus sistemas lacustres y fluviales, incluyendo bosques abiertos y cerrados, bosques de galería, pastizales húmedos y matorrales, han descrito los investigadores, y parece que este cocodrilo fue una de las pocas especies que logró sobrevivir a lo largo del tiempo.
Fuente: elcomentario.ucol.mx


Deja una respuesta