Ciencia revela estrategias para contrarrestar el envejecimiento celular

Adopción de hábitos como la restricción calórica y el ejercicio físico mejora la salud y longevidad

Ciudad de México. La ciencia desentraña métodos para mitigar los efectos del envejecimiento a nivel celular, enfocándose en la mejora de la reparación de daños genéticos y el funcionamiento de las mitocondrias. Investigaciones apuntan a que la adopción de hábitos como la restricción calórica moderada, el ayuno intermitente, el ejercicio físico regular y la optimización del sueño pueden ser claves para activar un “modo antienvejecimiento”. Estos enfoques buscan reducir la acumulación de fallos celulares que conducen a enfermedades y al deterioro físico.

La clave reside en interpretar las pausas en la ingesta de alimentos como un reinicio para el organismo. La doctora Ana María López, especialista en nutrición, explica que “una reducción calórica moderada, sin llegar a extremos, mejora la inflamación y la resistencia a la insulina”. El ayuno intermitente, definiendo un periodo de 14 a 16 horas entre la cena y el desayuno, también ha demostrado beneficios como la reducción de glucosa y presión arterial en estudios con personas con sobrepeso o síndrome metabólico. La cena ligera y temprana potencia estos efectos al permitir que el cuerpo priorice la reparación de tejidos durante el descanso nocturno.

El ejercicio físico actúa como un taller de mantenimiento para el cuerpo, renovando componentes y mejorando la respuesta a la glucosa. “La constancia es fundamental; no se trata de realizar esfuerzos extenuantes, sino de integrar el movimiento de forma habitual”, señala el doctor Carlos Ramírez, experto en medicina deportiva. Programas que combinan tres días de entrenamiento de fuerza con caminatas diarias han demostrado aumentar la masa muscular, reducir la grasa visceral y mejorar el control glucémico en adultos de mediana edad y mayores.

La calidad del sueño es otro pilar para la regeneración celular. Un descanso profundo activa el sistema linfático, facilitando la eliminación de desechos cerebrales asociados al deterioro cognitivo. Dormir en horarios regulares estabiliza hormonas cruciales como la melatonina y el cortisol, optimizando los procesos de reparación nocturna y la regulación energética. Mantener horarios fijos de acostarse y levantarse, junto con un ambiente oscuro y silencioso, son prácticas gratuitas con un impacto rejuvenecedor significativo.

La microbiota intestinal, considerada un “antivirus” natural, juega un rol vital en la longevidad. Una comunidad microbiana diversa se asocia a una menor inflamación de bajo grado y un sistema inmune más eficiente. El consumo de alimentos integrales, ricos en fibra fermentable, como frutas, verduras y legumbres, fomenta la proliferación de bacterias beneficiosas, mejorando la salud metabólica y la energía general.

La ciencia también avanza en la eliminación de “células zombi”, aquellas que, aunque envejecidas, no mueren y generan inflamación. Los polifenoles presentes en frutas y verduras, como las bayas, la cebolla y las manzanas, han mostrado potencial para mitigar esta señal inflamatoria, según estudios celulares y en humanos. El doctor Javier Soto, investigador en gerontología, afirma que “los avances son prometedores y pronto podremos personalizar las intervenciones para maximizar la salud en la vejez”.

Fuente: elcongresista.mx

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *