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Las neuronas de una placa de Petri aprenden a jugar al Pong

¿Un cultivo de células que puede manejar un juego de ordenador? Realmente es posible: en un experimento, los investigadores fueron capaces de enseñar a las neuronas a jugar al videojuego “Pong”

Un equipo dirigido por Karl Friston, del Colegio Universitario de Londres, ha enseñado a las células cerebrales de una placa de Petri a jugar al videojuego “Pong”. En este juego, hay que dirigir las barras verticales de la pantalla hacia arriba y hacia abajo para interceptar una pelota que rebota. En el experimento, las neuronas controlaban las barras.

Los científicos habían cultivado primero neuronas a partir de células madre de humanos o ratones. Los cultivaron en microelectrodos que estaban conectados al juego “Pong”. Con la ayuda de los electrodos, los expertos pudieron estimular la asociación celular en diferentes puntos. Para enseñar a las neuronas a golpear la pelota, utilizaron la teoría de la energía libre: las neuronas responden de forma que crean un entorno predecible para ellas. Esto disminuye el gasto energético y aumenta las posibilidades de supervivencia. Por lo tanto, debería ser posible influir en su comportamiento, dándoles una retroalimentación impredecible después de las reacciones “equivocadas”.

Los científicos procedieron de la siguiente manera: los estímulos eléctricos indicaban la posición y la trayectoria de la pelota en el chip, su frecuencia y la proximidad al bate. Si las neuronas “golpeaban” la pelota virtual, es decir, reaccionaban con una actividad que reflejaba las señales de entrada, los expertos las estimulaban de nuevo en el mismo lugar y con la misma frecuencia. Si no “daban”, el equipo estimulaba la red en regiones aleatorias y con diferentes frecuencias. Además, el juego se reinició y el balón comenzó su recorrido en una posición imprevisible. En pocos minutos, las neuronas aprendieron el principio del juego. “El trabajo es una prueba de que las neuronas en un plato pueden aprender y mostrar signos básicos de inteligencia”, dice Brett Kagan, autor principal del estudio.

Fuente: investigacionyciencia.es