Un fármaco ya disponible podría prevenir los síntomas del párkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico crónico, neurodegenerativo e invalidante que padecen más de 160.000 personas en nuestro país, en hasta un 10% de los casos en una fase avanzada. Una enfermedad caracterizada por un deterioro tanto cognitivo como, sobre todo, del movimiento y para la cual no existe cura. De hecho, las terapias actuales tan solo logran ralentizar, que no detener, su progresión. Tal es así que el alivio de los síntomas, caso sobre todo del temblor, es únicamente temporal. Sin embargo, un nuevo estudio llevado a cabo con modelos animales –ratones– por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins en Baltimore (EE.UU.) muestra cómo la inhibición de la enzima c-Abl es suficiente para prevenir el desarrollo del párkinson.

 

Como explica Ted Dawson, director de esta investigación publicada en la revista «The Journal of Clinical Investigation», «distintos estudios previos indicaban que la actividad de la enzima c-Abl da lugar al desarrollo de la enfermedad del Parkinson, y ahora nuestros experimentos muestran que, efectivamente, hay una conexión. Hay que tener en cuenta que ya hay aprobado un fármaco inhibidor de c-Abl para su uso en la leucemia, por lo que estábamos interesados en ver si su uso en el párkinson resulta seguro o si, llegado el caso, puede emplearse como base para el desarrollo de nuevos tratamientos».

‘Inhibir’ los síntomas

Las autopsias realizadas han constatado la gran actividad de la enzima c-Abl en los cerebros de los pacientes con párkinson. Una enzima cuyo bloqueo, según han concluido distintos estudios, es capaz de prevenir o, en su defecto, ralentizar, la progresión de la enfermedad en modelos animales –ratones–. Pero como indica Han Seok Ko, co-autor del estudio, «los fármacos utilizados en estos trabajos podrían haber bloqueado también otras proteínas similares, por lo que no quedaba claro que la inhibición de c-Abl fuera lo que conllevó la prevención de los síntomas o la alteración de la progresión de la enfermedad en estos animales».

Por tanto, hacen falta más investigaciones, razón por la que los autores han llevado a cabo este nuevo estudio con ratones genéticamente modificados para desarrollar el párkinson y no poder expresar la enzima c-Abl.

Los resultados mostraron que los animales, si bien presentaron la enfermedad, experimentaron asimismo una notable reducción de los síntomas asociados. Por el contrario, los ratones que fueron modificados para, además de padecer el párkinson, sobreexpresar la enzima sufrieron un agravamiento de la sintomatología y una progresión más rápida de la enfermedad. De hecho, en un tercer grupo de ratones no predispuestos a desarrollar el párkinson, el aumento de la producción de c-Abl supuso que, igualmente, acabaran presentando la enfermedad.

Finalmente, los investigadores analizaron como la enzima c-Abl interactúa con la alfa-sinucleína, proteína cuyos agregados cerebrales constituyen una de las peculiaridades distintivas de la enfermedad de Parkinson. Y lo que observaron es que c-Abl cataliza la unión de un grupo fosfato en una localización específica de la alfa-sinucleína, así como que «el incremento de los niveles de c-Abl conlleva la formación de un mayor número de agregados de alfa-sinucleína y un empeoramiento de los síntomas», apunta Ted Dawson.

¿También en humanos?

En definitiva, la enzima c-Abl parece jugar un papel fundamental en el desarrollo y gravedad de los síntomas asociados a la enfermedad de Parkinson. Tal es así que, como refiere Ted Dawson, «nuestro próximo objetivo es analizar si la presencia de grupos fosfato en la alfa-sinucleína podría utilizarse para cuantificar la gravedad de la enfermedad».

Un objetivo, asimismo, en el que también se contempla la posibilidad de emplear la inhibición de c-Abl como posible diana para el tratamiento del párkinson. De hecho, a día de hoy ya hay un inhibidor de c-Abl denominado ‘nilotinib’ que ya ha sido aprobado para su uso en la práctica clínica –concretamente, en el abordaje de la leucemia.

Sin embargo, como concluyen los autores, «hay que tener en cuenta que el nilotinib, ya aprobado para la leucemia, aún no está indicado para los pacientes con párkinson y que se requieren más estudios antes de poder ser utilizado».

Fuente: abc.es/salud

 

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