Sustancia en planta de tabaco, posible causa real de cáncer de pulmón en fumadores pasivos

Al desarrollar un biomejorador de suelos para cultivos, un investigador de la UNAM encontró radioisótopos en la planta del tabaco que podrían ser la causa real de muchos casos de cáncer de pulmón en fumadores pasivos.

El biomejorador, creado por Faustino Juárez, del Instituto de Geofísica (IGf), y Sergio Palacios, del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM, es un producto natural hecho para que los suelos de cultivo sean eficientes y recuperar los que están agotados completamente.

Cuando trabajaban con café y tabaco (tiene una hoja muy ancha), que requieren de determinadas condiciones, Juárez observó que según el tipo de suelo y el fertilizante, absorben no sólo nutrientes, sino que fijan cierto tipo de radioisótopos. Los radioisótopos, explicó el universitario, son trazadores que permiten ver qué sucede adentro de plantas de maíz, frijol, tabaco o café, unas de “las que más fertilizantes demandan”.

El fertilizante inorgánico está hecho a base de roca fosfórica, que contiene altas cantidades de fósforo y uranio. Si se aplica demasiado al suelo, se acumularán también estos elementos radiactivos, que junto con los nutrientes, serán asimilados por las plantas.

Posible origen del cáncer

Al observar esta correlación, pensó que ahí podría haber una clave para descifrar el origen real del cáncer en consumidores de tabaco. Fue así que diseñó un dispositivo para simular el efecto del humo en fumadores activos y pasivos.

Entonces pensó en dos efectos: en el activo el alquitrán y las partículas mayores sólidas del humo forman en los alveolos una película que sirve como protector, hasta cierto punto, ante las partículas alfa. En cambio, el pasivo no tiene esta “pequeña defensa del alquitrán”, entonces se absorberán directamente los radioisótopos ya purificados por el fumador activo.

Para simular ambos efectos, el experimento consistió en fijar humo de cigarro en dos membranas de gel que simulan el tejido pulmonar de ambos fumadores. Después, las muestras se pasaron a un contador y se analizó el tipo de radioisótopos fijados.

Juárez encontró que sí hay correlación; detectó radioisótopos de fósforo y de uranio, así como perforaciones en el tejido causadas por partículas alfas, las cuales, dijo “no poder discriminar” que provengan únicamente del tabaco, ya que pueden venir también del radón ambiental.

De igual manera, observó diferencias entre las dos muestras de gel. En el símil del fumador activo queda una huella, una mancha oscura con alquitrán y otros productos propios de la combustión y metales pesados; en la que simula al pasivo queda una huella amarillenta con muy baja cantidad del alquitrán, menor cantidad de metales pesados, pero mayor radiación.

Para Juárez esa diferencia podría explicar por qué muchos fumadores activos no presentan cáncer de pulmón y sí enfisema pulmonar, mientras que ocurre lo contrario en el pasivo: no registran enfisema pero sí cáncer.

Asimismo, consideró que los precursores del cáncer pulmonar son mayormente los radioisótopos y metales pesados provenientes de los fertilizantes y suelos, más que los que proceden de los compuestos orgánicos del tabaco, que se dice son más de tres mil. Si no fuera así, consumir tabaco afectaría cualquier parte del organismo, no preferentemente pulmón, boca o tráquea.

El efecto que observó el universitario es más local, pues un primer contacto es entre el humo y las membranas mucosas de los pulmones, las que más se dañan. Si sólo fueran los compuestos orgánicos, éstos serían asimilados por el torrente sanguíneo y se propiciaría cáncer en otras partes.

Cáncer, por fijación de radioisótopos

De ahí que postule una hipótesis: mucho del cáncer de boca y pulmón en fumadores pasivos es por la fijación de los radioisótopos sobre las mucosas y es más probable el desarrollo de cáncer en mucosas sin el recubrimiento de alquitrán.

El científico buscará probar esta suposición médicamente. Para ello tratará de discernir el efecto que tienen las partículas alfa y/o beta en muestras de pulmón cadavérico de fumadores (activo y pasivo) que hayan presentado un proceso de cáncer de pulmón.

Luego, analizará el efecto de los radioisótopos en el tejido natural y comparará con el registrado en la muestra sintética experimental, para tratar de definir “cuánto sería el efecto” y si éste es a nivel cromosómico.

Mediante escaneo óptico desarrollado en el Instituto de Física (IF), hará el conteo-diferenciación de los efectos de las partículas alfa en el tejido natural, como lo hizo en la muestra sintética, en la que se observan los puntos de impactos donde quedan adheridos radioisótopos y a su alrededor se observa una huella, que es un proceso de quemado característico.

Vía otras técnicas, como plasma por emisión atómica y detección gamma, se determinará la presencia de los elementos radiactivos y qué metales pesados están presentes en las muestras. Finalmente, comentó que hace años se le planteó a tabacaleras que operan en México la posibilidad de producir tabaco orgánico, pero no mostraron interés en invertir en un proyecto de investigación con ese fin.

Si bien los compuestos orgánicos –cancerígenos– no se le podrían eliminar al tabaco porque son naturales en la planta, ni el alquitrán, con el biomejorador sí sería factible eliminar elementos radiogenéticos y metales pesados, con lo que se reducirían sus efectos dañinos, sobre todo en los fumadores pasivos que están expuestos a las exhalaciones de los activos.

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