Las conmociones cerebrales no aumentan el riesgo de alzhéimer, pero sí de párkinson

Las personas que, aun durante su juventud, han sufrido una conmoción cerebral o traumatismo craneoencefálico con pérdida de conocimiento tienen un mayor riesgo de padecer una enfermedad neurodegenerativa al llegar a la vejez. Así lo han sugerido distintos estudios, en los que se alerta, muy especialmente, de un incremento del riesgo de enfermedad de Alzhéimer con independencia de que el afectado se haya recuperado ‘aparentemente’ bien de la conmoción. 

 

Sin embargo, parece que no es así. Y es que según un nuevo trabajo dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Icahn del Mount Sinai en Nueva York (EU), las conmociones cerebrales con pérdida de conocimiento no se asocian con un mayor riesgo a largo plazo de deterioro cognitivo leve ni, por tanto, de demencia o alzhéimer. La mala noticia es sí hay una probabilidad superior de sufrir otras patologías neurodegenerativas, caso de la enfermedad de Parkinson.

Como explica Kristen Dams-O’Connor, co-autora de esta investigación publicada en la revista JAMA Neurology, “los resultados de nuestro trabajo sugieren que los individuos con un historial de conmoción cerebral se encuentran en riesgo de neurodegeneración en la etapa tardía de la vida, pero no de enfermedad de Alzheimer. Nuestro objetivo es identificar y tratar la neurodegeneración postraumática mientras las personas todavía están vivas, pero para ello necesitamos entender la enfermedad. Los estudios prospectivos con cerebros donados pueden ayudarnos a caracterizar la neurodegeneración postraumática, identificar los factores de riesgo y desarrollar tratamientos efectivos”.

Párkinson, no alzhéimer

El estudio, el más grande sobre este tema realizado hasta la fecha, se llevó a cabo con la participación de 7 mil 130 personas con una edad promedio cercana a los 80 años, 865 de las cuales habían sufrido un traumatismo craneoencefálico con pérdida de conocimiento –en 142 casos durante más de una hora– en algún momento de su vida.

La cifra de participantes diagnosticados de demencia se elevó hasta mil 537, de los que mil 322 padecían alzhéimer. Sin embargo, los resultados no mostraron ninguna relación entre las conmociones cerebrales con pérdida de conocimiento y el deterioro cognitivo leve. O lo que es lo mismo, haber sufrido una conmoción no supone un mayor riesgo de demencia o enfermedad de Alzhéimer.

Es más; el análisis de las mil 652 autopsias cerebrales de personas con un historial de conmoción cerebral con pérdida de conocimiento a las que tuvieron acceso los investigadores tampoco mostraron una relación entre el traumatismo y la presencia de ovillos neurofibrilares o placas de beta-amiloide –esto es, dos de los signos principales el alzhéimer.

Por el contrario, los resultados mostraron una fuerte relación entre los traumatismos craneoencefálicos con pérdidas de conocimiento de más de una hora y el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. Una asociación dependiente de la duración de la pérdida de conocimiento que, asimismo, también resultó muy evidente en el caso de la demencia de cuerpos de Lewy –tercer tipo de demencia más común tras el alzhéimer y la demencia vascular– y la presencia de microinfartos –o lo que es lo mismo, de pequeños ictus isquémicos.

¿Errores diagnósticos?

En definitiva, inciden los autores, «los traumatismos craneoencefálicos con pérdida de conocimiento en una edad temprana no son inocuos y se asocian con distintas patologías neurodegenerativas, aunque no con el alzhéimer».

Un aspecto a tener en cuenta dado que, como concluye Paul K. Crane, director de la investigación, «es posible que los médicos estén diagnosticando erróneamente la neurodegeneración asociada a las conmociones cerebrales como enfermedad de Alzheimer. Todo ello a pesar de que el tratamiento del alzhéimer resultará totalmente inefectivo a la hora de frenar el deterioro asociado a la edad en pacientes que han sufrido una conmoción cerebral».

Fuente: abc.es

 

 

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