La neuroestimulación eléctrica mejora, y mucho, los síntomas de la artritis

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria de carácter autoinmune que, caracterizada fundamentalmente por el dolor y la degeneración progresiva de las articulaciones, padecen más de 200.000 personas en nuestro país –sobre todo mayores de 40 años y, en tres de cada cuatro casos, mujeres–. Una enfermedad que, aún a día de hoy, carece de cura. Y es que a pesar de los avances logrados en los últimos años, los tratamientos desarrollados, incluidos los más modernos –los denominados fármacos ‘biológicos’–, solo logran reducir los síntomas de la enfermedad. Y a veces, incluso, ni eso, dado que no son eficaces en un gran número de pacientes. De ahí la importancia de un estudio dirigido por investigadores del Centro Médico Académico de la Universidad de Ámsterdam (Países Bajos), en el que se describe un nuevo procedimiento no farmacológico para tratar de forma eficaz y segura esta enfermedad.

 

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences», muestra cómo la estimulación del nervio vago con un pequeño dispositivo bioelectrónico es capaz de mejorar los síntomas y la función física diaria en los pacientes con artritis reumatoide.

Como explica Paul-Peter Tak, director de la investigación, «el nuestro es el primer trabajo diseñado para evaluar si la estimulación directa del reflejo inflamatorio con un dispositivo electrónico implantable puede tratar la artritis reumatoide en humanos».

Tocar el nervio vago

No ha sido sino hasta hace pocos años cuando se descubrió que el cerebro juega un papel muy importante en la respuesta inmune. Y es que tradicionalmente se había pensado que el sistema inmune era totalmente independiente del cerebro. Pero no es así: el cerebro es responsable de la activación y control de la respuesta inmediata del sistema inmunitario. O lo que es lo mismo, de la respuesta inflamatoria inmediata. Y para ello, envía sus órdenes a través del nervio vago –por lo que estas órdenes para activar rápidamente la respuesta se han bautizado como ‘reflejo inflamatorio’–. Entonces, ¿qué ocurre cuando se estimula el nervio vago? Pues parece que este ‘reflejo inflamatorio’ se ve interrumpido.

El estudio fue llevado a cabo con la participación de 17 pacientes diagnosticados de artritis reumatoide, muchos de los cuales no respondían al tratamiento con medicamentos biológicos. Por ello, los investigadores les implantaron el dispositivo bioelectrónico estimulador del nervio vago, que fueron apagando y encendiendo a lo largo de 84 días para evaluar su efecto sobre los síntomas de la enfermedad. Sin embargo, y de acuerdo con el diseño del estudio, los autores evaluaron los resultados cuando únicamente habían transcurrido 42 días de tratamiento. Y para ello midieron distintos parámetros asociados a la artritis reumatoide, caso de la sensibilidad e inflamación de las articulaciones y los niveles de proteína C reactiva.

Y llegados a este punto, ¿qué mostraron los resultados? Pues, en primer lugar, que todos los participantes respondieron al dispositivo, incluidos aquellos en los que los tratamientos biológicos no lograban ningún beneficio. Además, no se observaron efectos adversos significativos asociados a la estimulación.

En segundo lugar, y lo que es más importante, los resultados también mostraron que la estimulación eléctrica del nervio vago inhibe la producción del TNF en los pacientes con artritis reumatoide, lo que resulta en un alivio muy significativo de los síntomas asociados a la enfermedad. De hecho, muchos de los participantes experimentaron una mejoría notable en su funcionalidad diaria.

Como destaca Paul-Peter Tak, «ya habíamos demostrado que la actuación sobre este reflejo inflamatorio puede reducir la inflamación en animales y modelos in vitro de artritis reumatoide. Y es que, por una parte, la correlación directa entre la estimulación del nervio vago y la supresión de algunas citoquinas clave, caso del TNF, y por otra, la reducción de los signos y síntomas de la artritis reumatoide, demuestran la eficacia de este mecanismo que puede ser igualmente relevante para otras enfermedades inmunes inflamatorias».

Más allá de la artritis

En definitiva, como apunta Anthony Arnold, co-autor del estudio, «nuestros resultados sugieren un nuevo enfoque para combatir las enfermedades con ‘medicinas’ bioelectrónicas, esto es, que usan pulsos eléctricos para tratar enfermedades en las que actualmente se emplean fármacos potentes y relativamente caros».

Así, concluye Kevin J. Tracey, co-autor de la investigación y descubridor en su día del mecanismo del ‘reflejo inflamatorio, «los resultados suponen un avance real en nuestra capacidad para ayudar a la población que padece enfermedades inflamatorias. Creo que este trabajo cambiará la forma en la que vemos la medicina moderna, ayudándonos a entender que nuestros nervios pueden, con una pequeña ayuda, fabricar los fármacos que necesitamos para curar nuestro propio organismo».

De hecho, los autores consideran que sus resultados podrían ir mucho más allá de la artritis reumatoide y utilizarse en enfermedades como el alzhéimer, el párkinson o la enfermedad de Crohn, entre otras.

Fuente: abc.es/salud

 

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