La investigación en ingeniería tisular como la que hacen tres equipos en nuestro país puede revertir diversos tipos de discapacidad visual en solo 10 años si se invierte en ella
En cinco años casi 8 millones de personas van a sufrir pérdida de visión y ceguera en España por alguna de las principales patologías oftalmológicas: glaucoma, retinopatía diabética, edema macular diabético, degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y alta miopía. Es decir, el doble de casos que en 2021 (3,94 millones).
Así se desprende de una investigación impulsada por la Asociación Mácula Retina y publicada en «Health Economics Review», que ha sido presentada esta semana en el Congreso de los Diputados. En ella se concluye que el impacto de estas patologías tendrá un coste de 10.000 millones al año, incluyendo costes directos sanitarios y no sanitarios, así como la pérdida de productividad.
Para reducir estas cifras, la asociación ha puesto en marcha «CuraLaCeguera», una campaña que incluye un plan integral para revertir algunos tipos de ceguera en 10 años y convertir a España en un referente internacional en la ingeniería de tejidos para la visión, un área en la que ya se están haciendo avances significativos, como demuestran tres investigaciones desarrolladas en nuestro país.
Así, el equipo liderado por Fivos Panetsos, de la Universidad Complutense de Madrid, tiene en marcha dos investigaciones para la retina: una membrana de Bruch artificial y una investigación para desarrollar bacterias modificadas genéticamente para producir fármacos.
En ambas utilizan la seda, «biocompatible y transparente al sistema inmune que no lo detecta» con la que «podemos hacer films, mallas, geles y fibras de características muy especiales para hacer retinas artificiales bien para implantar en pacientes o bien para crear pequeños órganos en laboratorio y estudiar la enfermedad o probar terapias. Si usamos células de pacientes estas tienen la carga genética de la enfermedad por lo que se puede crear retina específica para el paciente. También usamos seda para crear una nueva terapia: bacterias modificadas genéticamente para producir fármacos que encapsulamos dentro de los geles de seda y se inyectan en el ojo del paciente. Allí reciben señales del tejido y, según las necesidades que haya, las bacterias producen el fármaco y contrarrestan el avance de la enfermedad».
En el caso de la primera, ha permitido crear la primera retina artificial con biomaterial de fibroína de hilo de seda como tejido conectivo para tratar la degeneración de la mácula. El investigador explica que «la retina está construida sobre una fina membrana, que tiene entre 3 y 5 micras de espesor. Esta membrana da todas las funciones a las células, hace que puedan formar la retina y crea la barrera que impide la entrada de moléculas indeseadas en la retina. Sin ella ninguna célula que queramos implantar puede sobrevivir y ser efectiva».
«Crearla de forma artificial es la solución de este problema. Y es justo lo que estamos haciendo nosotros», indica Panetsos, que recuerda que «no hay ninguna membrana artificial en el mercado».
«Cuatro cosas prueban el resultado de la membrana de Bruch artificial desarrollada –destaca–. La capa de células epiteliales es un monocapa que tiene que formarse y mantenerse y esto se hace, luego tienen que tener formación poligonal como tienen y tienen que tener entre ellas unas uniones que también se ven y, además, tener la capacidad de fagocitosis», el proceso por el cual una célula utiliza su membrana plasmática para engullir una partícula grande, «y eso se ha probado. Es decir, es funcional y se ha probado en el ojo del ratón que es diez veces más pequeño que el ojo humano».
El siguiente paso, avanza, es «crear retinas artificiales para implantar en pacientes. Estamos diseñando un ensayo clínico con el doctor Armadá-Maresca, del Hospital de La Paz, en Madrid, el Dr. Francisco Díaz Corrales, investigador principal del Grupo de Enfermedad Neurodegeneración de la Retina y Terapias Avanzadas del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cavimer), y el Dr. Salven Erceg, investigador jefe del Área de Terapias con Células Madre en Enfermedades Neurodegenerativas en el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia. Y, por otra parte, crear ‘‘Retinas-on-Chip’’ para diseñar tratamientos personalizados para los pacientes».
En cuanto a la investigación sobre bacterias modificadas genéticamente, Panetsos explica que «se trata de una terapia para la DMAE que evita inyecciones continuas en el ojo de los pacientes. Es un proyecto europeo de España, Alemania, Inglaterra e Italia, liderado por nosotros», y «nuestro objetivo es crear unos geles donde mantengamos vivas las bacterias. Se inyecta en el ojo y produce allí un inhibidor del factor que provoca el crecimiento anormal del sistema vascular».
«Después de crear los materiales vivos –prosigue– lo que hacemos es implantarlos en el ojo de la rata y ver hasta 30 días después si se mantienen las bacterias vivas y si producen el inhibidor que queremos. Esos experimentos están hechos».
El investigador Díaz Corrales explica que su trabajo gira en torno a una terapia génica y otra celular enfocadas a la DMAE. Su objetivo: reemplazar las células que se mueren en los pacientes con esta patología con otras desarrolladas a partir de células pluripotentes inducidas (iPS). En concreto, está trabajando en la producción de epitelio pigmentario de la retina a partir de células iPS para el tratamiento de la degeneración macular.
Además, está desarrollando, en colaboración con centros europeos, un innovador enfoque basado en la bioimpresión de un parche macular, con el objetivo de crear un tejido artificial más complejo y funcional, dirigido especialmente a pacientes en estadios avanzados de la enfermedad.
«Este tipo de aproximación terapéutica ya se ha probado en EE UU, Reino Unido y en Japón y hasta ahora los estudios clínicos han demostrado que es efectiva y segura. Se ha hecho en un número reducido de pacientes por supuesto, pero posiblemente en los siguientes años vamos a ver nuevos resultados y ya en estudios clínicos con más participantes», estima.
Por último, el investigador Slaven Erceg, indica que su grupo también trabaja en el desarrollo de terapias celulares, así como en correcciones génicas. Dentro de las diferentes líneas de investigación, han creado «unas células completamente sanas, las células epiteliales de pigmento retiniano (RPE) derivadas de iPS sanas y también de pacientes genéticamente corregidas y de personas sanas para el tratamiento de la DMAE (las sanas), las distrofias hereditarias con mutaciones relacionadas con las células RPE».
«Ahora –prosigue– estamos terminando un ensayo en ratas con células RPE corregidas con Francia y con República Checa lo hemos haciendo en modelo porcino. Pues bien, en seis semanas han sobrevivido las células humanas en tejido porcino y no han causado problemas (tumores) por quedar restos de células madre al haber hecho bien la diferenciación. En el caso de las ratas todavía se están analizando los resultados».
Además, también investigan la corrección de los genes defectuosos en células RPE utilizando la tecnología Crispr-Cas9. Una investigación para tratar enfermedades hereditarias: «Nosotros lo que hemos hecho ha sido corregir la mutación del gen mertk que hace que los pacientes no hagan fagocitosis, ya que si generas células madre y diferencias las RPE son también disfuncionales, y hemos visto in vitro que con esta corrección, las células RPE funcionan perfectamente en cerdos y en ratas».
A pesar de estos y otros prometedores avances, todavía existen desafíos en el futuro. Es decir, se necesita más investigación y «los investigadores en España tenemos toda la experiencia que hay que tener», destaca Erceg, que incide en que los avances en ingeniera tisular «en España se puede hacer, no hay que mirar a EE UU. Solo necesitamos unos fondos públicos y privados para poderlo hacer».
«Si el Gobierno y las instituciones privadas creen y deciden invertir en nuestras tecnologías es posible revertir la situación de pérdida de visión en 10 años», incide Jacinto Zulueta, presidente de la Asociación Mácula Retina, convencido de que la situación actual de la investigación que se desarrolla en España en este campo hará que «este mundo nuestro de tinieblas pueda cambiar». Un horizonte, el de 2035, que a Fivos le pareció elevado: «10 años me parecen muchos, se podría conseguir antes según lo que se quiera invertir, tal y como se demostró con la Covid-19».
Mejoras de la atención sanitaria
Durante la jornada en el Congreso de los Diputados, diferentes especialistas hicieron hincapié en varios aspectos.
►La prevalencia de la discapacidad visual en España es del 10,4% frente al 7,4% de Europa. Falta prevención.
►En un hospital, el 10% de las consultas que se atienden son de Oftalmología y el 25% cirugías son de Oftalmología. Se necesitan más recursos.
►La incorporación de un optometrista en centros de salud puede evitar derivaciones innecesarias al especialista.
►Crear unidades de alta resolución de tratamiento intravítreo permite diagnosticar, monitorizar y tratar al paciente en el mismo día.
Fuente: larazon.es