Diseñada una nueva técnica para un mejor tratamiento de las lesiones cerebrales

Cuando una persona sufre una conmoción cerebral o traumatismo craneoencefálico, las indicaciones del médico son tan claras como contundentes: guardar reposo absoluto durante varios días para que, así, el cerebro pueda restaurar sus conexiones neuronales y reparar cualquier daño a corto plazo. No en vano, aún a día de hoy no existe ninguna terapia específica que, más allá del referido descanso, pueda curar una lesión cerebral. El problema, sin embargo, es que este daño se puede ampliar a lo largo de los días, por lo que deben aplicarse tratamientos para minimizar su extensión. Y para ello, el único método conocido sería el de inocular el fármaco en el cerebro. Pero investigadores del Instituto de Investigación Médica Sanford Burnham Prebys en La Jolla (EE.UU.) podrían haber encontrado una nueva alternativa mucho menos agresiva para llevar los fármacos a la zona cerebral dañada.

 

Como explica Erkki Ruoslahti, director de esta investigación publicada en la revista «Nature Communications», «nuestro objetivo era encontrar una alternativa a las inyecciones que se administran directamente en el cerebro, que además de muy invasivas pueden añadir complicaciones. Y lo que hemos encontrado es una secuencia peptídica de cuatro aminoácidos –cisteína, alanina, glutamina y lisina (CAQK)– que reconoce el tejido cerebral dañado. En consecuencia, este péptido podría ser utilizado para transportar los fármacos hasta el límite de la extensión de la lesión».

Sin inyecciones cerebrales

A día de hoy se están llevando a cabo estudios con más de un centenar de fármacos experimentales para minimizar los daños que se producen tras una lesión cerebral. Unos fármacos que tienen como objetivo bloquear la cascada de eventos que dan lugar a este daño secundario, caso de la inflamación, la elevada concentración de radicales libres, la sobreexcitación de las neuronas y las vías de señalización que activan la muerte celular programada –o ‘apoptosis’.

Como indica Aman Mann, co-autor del estudio, «las intervenciones actuales para el tratamiento de las lesiones cerebrales agudas están dirigidas a la estabilización del paciente mediante la reducción de la presión intracraneal y el mantenimiento del flujo sanguíneo. Sin embargo, no hay ningún fármaco aprobado para detener la cascada de eventos que originan las lesiones secundarias».

Y una vez uno de estos fármacos sea finalmente aprobado, ¿cómo hacerlo llegar a la zona dañada? Hay que tener en cuenta que no a todo el mundo le gustan las inyecciones. Y menos aún cuando hay que ponerlas en el cerebro. Además, no se trata una cuestión únicamente de comodidad; también hay que tener en cuenta la seguridad del procedimiento.

La solución a este problema podría ser, tal y como muestra el nuevo estudio, el uso de CAQK, péptido que se une específicamente a los proteoglicanos con sulfato de condroitina que se encuentran en la malla que rodea a las células cerebrales. No en vano, la cantidad de estos proteoglicanos se incrementa, y mucho, tras una lesión cerebral.

 Como apunta Erkki Ruoslahti, «con objeto de transportar los fármacos, el CAQK podría administrarse por vía intravenosa, pues incluso así alcanzaría el área dañada en cantidades suficientes como para llevar a cabo su efecto».

Péptido ‘multiusos’

Y el uso de este CAQK en el tratamiento de los daños consecuentes con una lesión cerebral, ¿es realmente eficaz? Pues sí. Como indica Aman Mann, «no solo hemos demostrado que el péptido CAQK transporta moléculas del tamaño de fármacos y nanopartículas a las zonas dañadas en modelos animales con lesiones cerebrales agudas, sino que también lo hemos probado en muestras de tejido cerebral dañado de humanos. Y de acuerdo con los resultados, tiene la misma afinidad».

Tal es así que los autores ya están evaluando la eficacia del péptido en modelos animales con distintos daños en el sistema nervioso central, caso de las lesiones en la médula espinal o la esclerosis múltiple.

Es más; como concluye el director del estudio, «este péptido también podría utilizarse en el diseño de herramientas para detectar las lesiones cerebrales, sobre todo las leves, al unirlo a materiales que puedan ser detectados mediante pruebas de imagen. Y como también puede transportar nanopartículas que podrían cargarse con moléculas más grandes, también podría usarse en las terapias enzimáticas o para la silenciación de genes».

Fuente: abc.es/salud

 

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