Las redes sociales no combaten los mensajes de odio denunciados por las víctimas, según un estudio

El mecanismo de denuncias “no funciona” y “acentúa la situación”

Las redes sociales son “pasivas” a la hora de eliminar muchos comentarios que incitan al odio de sus plataformas, especialmente Facebook, pese a ser solicitado por las víctimas, según un estudio elaborado por la Universidad de Barcelona (UB) y diez entidades europeas.

El informe, titulado Prevenir, reparar e inhibir el discurso del odio en los medios digitales (PRISM, por sus siglas en inglés), se ha elaborado a partir de entrevistas en profundidad a 150 usuarios jóvenes de las redes sociales y profesionales de la justicia, la educación y las fuerzas de seguridad en España, Italia, Francia, Rumanía y el Reino Unido.

La profesora e investigadora de Antropología en la UB y coordinadora del estudio en España, Olga Jubany, ha explicado que el mecanismo de denuncias en las redes sociales “no funciona”, e incluso “acentúa la situación” de discursos del odio y “los normaliza”.

Jubany ha explicado que, al ver que muchos de los encuestados afirmaban que denunciar comentarios denigrantes en Facebook “es como una broma porque al final no hay consecuencias”, PRISM hizo un ensayo y denunció 100 de estos mensajes en Facebook.

Sólo 10 de 100 denuncias en Facebook fueron admitidas

Pese a la rapidez en contestar a las denuncias, la respuesta de Facebook fue que sólo nueve de esos mensajes contenían “discursos o símbolos de odio” que violaban las “Normas de la Comunidad”.

Jubany ha destacado que “los criterios para retirar esos mensajes son aleatorios”, ya que mientras Facebook retiró mensajes como “Los perros son más discretos que los musulmanes!”, conservó otros como “Matarlos (sic) a todos sin piedad”.

La pasividad no es la respuesta más común sólo entre los gestores de las redes sociales, sino también en los colectivos que sufren este discurso del odio en internet: de hecho, el estudio apunta que los jóvenes musulmanes “consideran los mensajes islamófobos una parte más de su vida”.

“El nivel de inaceptabilidad se ha relajado cuando uno se refiere a los musulmanes y los inmigrantes”, fenómeno vinculado al contexto actual, con hechos como las campañas a favor del ‘brexit’ que sostenían que “la Unión Europea era quien metía a los refugiados e inmigrantes en el Reino Unido”, ha afirmado Jubany.

Ha remarcado que, al tratarse de palabras, parece aceptable una cosa que es, en realidad, una agresión: “lo que no te dirían en un bar, te lo escriben por internet”.

El doctor en antropología y presidente de la Asociación Catalana de Ayuda al Refugiado, Miguel Pajares, ha apuntado que el discurso del odio no es tan peligroso en las webs de partidos de extrema derecha como cuando aparecen en diarios digitales, redes sociales o foros de discusión general, que “lo normalizan y calan mucho más”.

El problema, según Pajares, es que el discurso del odio “se ve inevitable, y quienes lo difunden comprueban que no les pasa nada”: aunque la ley “clarísimamente” no ampara el discurso del odio, “en internet se está imponiendo la idea de que sí”.

Esta “aparente contradicción” genera “la idea que tiene mucha gente”, afirma Pajares, “de que quienes propagan el discurso del odio en internet están en realidad ejerciendo un derecho”.

El Fiscal coordinador del Servicio de delitos de odio y discriminación, Miguel Ángel Aguilar, ha recordado en este sentido que “la libertad de expresión no es un derecho fundamental absoluto”, sino que está limitado en la medida en que incida en la dignidad de las personas, en su honor y en el de los colectivos.

Según datos del Ministerio del Interior, en 2014 hubo mil 200 delitos motivados por odio y discriminación. Sin embargo, los datos oficiales no corresponden a la realidad porque la mayoría de gente que sufre estas agresiones no las denuncia.

Fuente: EFE