Inversiones a la desesperada persiguen la próxima gran revolución tecnológica

Las últimas cifras de inversión revelan patrones extraños con valoraciones altísimas para sectores que históricamente no han sido tan rentables y empresas energéticas abandonadas a su suerte

Tenga cuidado. Probablemente nos estamos acercando al principio del fin del esplendor de la innovación, y los inversores tecnológicos se están excediendo, según el inversor y emprendedor de Silicon Valley (EU), Elad Gil.

Gil, que ha ocupado puestos clave en Twitter y Google y actualmente tiene inversiones en empresas privadas que incluyen AirBnB, Square y Stripe, sostiene que a medida que persiguen la próxima ola tecnológica, los inversores han empezado a aplicar elevadas valoraciones a nivel de empresa de software a industrias que tradicionalmente son menos rentables y están más centradas en activos, y que también tienen unos ciclos de negocio y de distribución muy diferentes.

“Los inversores tecnológicos están invirtiendo en alimentos, hardware, biotecnología tradicional, petróleo y gas natural y otras industrias de las que no sabe nada. ¿Es esto una señal de que el software está transformando estas áreas, o de una desesperación sin articular (y tal vez hasta inconsciente)?”, escribió Gil en una actualización de blog publicado el pasado miércoles.

“Una tostadora inteligente, habilitada por software, conectada a internet y financiada por crowdsourcing es, al fin y al cabo, sólo una tostadora”, critica el experto.

Pero también hay que mencionar que estos sectores tardarán mucho tiempo en empezar a alcanzar al software en términos de dinero invertido. Desde 2009, el software ha arrasado en inversiones recaudadas frente a otras tecnologías, y sigue representando el favorito de los inversores de capital riesgo con creces. Durante los primeros tres meses de 2016, los inversores destinaron el 39 por ciento de su dinero al software, igualando cifras similares de 2014 y 2015, según  datos rastreados por PwC y la Asociación Nacional de Capital Riesgo de Estados Unidos.

Eso refleja en parte el apoyo sorprendentemente fuerte y continuo de los inversores para determinados unicornios de más de mil millones de dólares (unos 906 millones de euros) como Uber y Snapchat.

Más allá del software, ha habido ganadores y perdedores. Las empresas de biotecnología recaudaron el 20 por ciento de los fondos de capital riesgo, mil 800 millones de dólares (unos mil 632 millones de euros), el doble de su cuota de 2014. Pero las empresas energéticas, que llevan largo tiempo siendo ignoradas por los inversores, están recibiendo una cuota aun más pequeña del mercado al recaudar unos escasos 35 millones de euros, lo que equivale al dos por ciento de las inversiones, durante el primer cuatrimestre de 2016.

Fuente: tecnhologyreview.es

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