Nadie quiere a los animales “feos”

¿Acapara el koala demasiada atención gracias a su dulce aspecto? Un nuevo estudio aporta datos cuantitativos a un debate actual sobre si las especies emblemáticas de la conservación reciben publicidad y fondos en perjuicio de otras que el común considera menos atractivas. Investigadores de las universidades Murdoch y Curtain, de Australia Occidental, han revisado a fondo 14 mil 248 artículos, libros y actas de conferencias sobre 331 mamíferos de la fauna australiana y neozelandesa y han hallado un sesgo abrumador en contra del estudio de las especies “feas”. El 73 por ciento de las publicaciones concernían a marsupiales, como el koala o los canguros. En cambio, los roedores y los murciélagos solo acapararon el 11 por ciento de la atención, pese a sumar el 45 por ciento de los integrantes de la lista.

Y para empeorar las cosas, buena parte de las investigaciones sobre esos animales poco estéticos es superficial: meras descripciones taxonómicas que se limitan a nombrar la especie y a describir su talla, asegura la autora principal Patricia Fleming. Desconocer el hábitat, las fuentes de alimento y el comportamiento dificulta su protección frente a los peligros que amenazan su supervivencia. Tales lagunas de información afectan a la fauna de muchos otros lugares, aparte de Australia, claro está. “Hay muchos taxones cosmopolitas, como los anfibios, cuya situación es aún peor y que han sido muy poco estudiados”, alerta Simon Watt, fundador de la Sociedad para la Conservación de los Animales Feos. Estas especies pueden ser más importantes desde el punto de vista ecológico que aquellas que consideramos dignas de ser salvadas. Por ejemplo, los murciélagos ayudan a controlar las plagas de insectos que transmiten enfermedades o devastan los cultivos.

Fleming pretende hacer un llamamiento al estudio de animales más diversos, aunque reconoce que tal vez la financiación para investigar o salvar las especies de escaso atractivo sea siempre deficitaria. “El pastel a repartir es pequeño y siempre habrá excluidos”, lamenta. En Australia, por ejemplo, la mayor parte del presupuesto federal asignado a la conservación va destinado a la lucha contra las especies invasoras. Y si bien la eliminación de los conejos introducidos desde Europa puede favorecer la flora autóctona australiana, no ayuda mucho a la rata canguro arenícola (Notomys alexis) o al murciélago fantasma (Macroderma gigas), ya no digamos al koala.

Fuente: scientificamerican.com

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