La sorprendente ‘inteligencia’ de los patitos

Los patos recién nacidos parecen muy vulnerables y suelen caminar de un lado para otro, sin aparente dirección, pero según ha demostrado un experimento en la Universidad de Oxford, estos polluelos son mucho más espabilados de lo que se pensaba.

Su estudio, de hecho, los ha incluido en la reducida lista de especies capaces de aprender rápidamente los conceptos de ‘igual’ y ‘diferente’, en la que hasta ahora figuraban animales como los simios, los loros o los cuervos. Pero, a diferencia de estos, los polluelos de pato aprenden estos conceptos sin necesidad de entrenamiento previo, pues adquieren esa capacidad en cuanto salen del cascarón.

Según explica este equipo de investigares en la revista Science, al poco de nacer, los patos y otras especies animales normalmente aprenden a identificar a su madres y a seguirlas a través de un método de aprendizaje que se denomina impronta (imprinting en inglés). Apenas 15 minutos después de nacer, ya son capaces de localizar a sus progenitores y seguir sus pasos.

Los investigadores sometieron a polluelos recién nacidos a un experimento que consistió en enseñarles, primero, una pareja de objetos en movimiento, que podían ser dos objetos idénticos o diferentes (por ejemplo, un par de esferas iguales o un par compuesto por un cubo y un ortoedro). Posteriormente, a cada patito le mostraban dos parejas de objetos de formas y colores que no había visto previamente.

Por ejemplo, si un recién nacido había visto en la primera parte del experimento un par de esferas (iguales) moviéndose, en la segunda parte tenía que elegir entre seguir un par de pirámides (iguales) o un cubo y un ortoedro (distintos). Si el pato había estado expuesto a dos objetos iguales y había comprendido ese concepto, seguiría a la pareja de objetos que mostraban esa misma relación. Y lo mismo si le habían mostrado dos objetos distintos. Siguiendo con el mismo ejemplo, el pato que vio al principio dos esferas en movimiento, tendría que haber seguido la pareja de pirámides, como hizo.

La mayoría de los polluelos eligió seguir la pareja de objetos que coincidía con el concepto que habían visto al principio. “77 de los 113 patitos estudiados siguieron la relación correcta, es decir algo mas de 68%”, detalla a EL MUNDO Alex Kacelnik, investigador del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford y coautor del estudio.

¿Por qué decidieron estudiar esta habilidad en polluelos de pato? “Nos interesaba la combinación de dos fenómenos, el así llamado imprinting, o sea, el proceso por el que animales recién nacidos aprenden a reconocer a su madre, y el de aprendizaje conceptual relacional, por el que se puede entrenar a algunos animales para discriminar objetos con cierta relación lógica entre sí”, explica el investigador. “Se sabe que los patos son muy buenos en responder al imprinting, pero el aprendizaje lógico relacional nunca había sido investigado fuera de animales considerados mucho más inteligentes, como grandes simios, por ejemplo. Nos pareció aventurado pero muy interesante ver si se podían combinar ambos”, añade.

Otro aspecto a favor de los patitos, dice Kacelnik, es que “aprendieron el concepto apropiado de una vez, súbitamente, y sin recompensas”. Y es que otras especies consideradas inteligentes, como los simios o los loros, “deben observar una relación lógica muchas veces y recibir recompensas diferentes cuando las ven”. A los polluelos no les hizo falta.

Tras este sorprendente resultado, el equipo de la Universidad de Oxford planea seguir estudiando el proceso de aprendizaje de patos y otras especies, para lo que contarán con la financiación que recientemente han recibido del Leverhulme Trust, y que les servirá para realizar experimentos durante los próximos tres años: “Nuestro objetivo es entender cómo funciona la mente de especies diferentes, y esto es sólo uno de los problemas a los que nos enfrentamos. No sabemos qué tipo de concepto, mas allá de igual o diferente, serán capaces de reconocer espontáneamente o una vez que hayan sido entrenados”.

El científico ve probable que polluelos de otras especies de aves sean capaces también de aprender este tipo de conceptos: “Lo más probable es que otras especies que son igualmente precoces, es decir, aquellas en que los polluelos deben seguir a sus madres de inmediato, como gallinas, gansos, codornices, etc, tengan capacidades similares, pero eso es pura especulación por el momento. En efecto, pensamos seguir estudiando el fenómeno en otras especies y desde otros ángulos”, asegura.

Fuente: El Mundo

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