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El destino que no nos alcanza: pandemia educativa

El destino que no nos alcanza: pandemia educativa

Margarita Argüelles Gómez

Politóloga, profesora-investigadora. Miembro Fundadora de la AMECIP y secretaria de Membresías (2022-2024)

Cuando el destino nos alcance (Soylent Green), una película de culto estrenada en 1973, dirigida por Richard Fleischer, relata una ficción que se desarrolla en un Nueva York del 2022, una sociedad distópica debido al deterioro del medio ambiente y la miseria en la que se ve sumida la población, que come unas galletas (soylent green) que son elaboradas no con plancton sino con humanos. Esta ficción parece que la vivimos en el dilema de nuestra educación.

En la colección “Los grandes problemas de México” (El Colegio de México, 2010) se analizan los relativos a la población, el desarrollo urbano y regional, las migraciones internacionales, el medio ambiente, la desigualdad social, los movimientos sociales, la educación, el género, la economía, las relaciones internacionales, las políticas públicas, las instituciones y los procesos políticos, la seguridad nacional y la seguridad interior, y las culturas y las identidades. La obra coordinada por Jean-François Prud´homme y publicada por El Colegio De México con el apoyo de la Secretaría de Educación Pública, una colección de 16 volúmenes. En el volumen VII es dedicado a la Educación, y de los 22 capítulos se desprende “[…] que el principal reto que enfrenta el sistema educativo mexicano consiste en armonizar –volver a unir- lo que fue separado por el tiempo: las escuelas del siglo XIX, los maestros del XX y los estudiantes del XXI. En otras palabras, lograr que las escuelas y los maestros respondan mucho mejor a los rasgos y necesidades de los niños, jóvenes y adultos de ahora y de los años que están por venir.”

En eso andábamos pero no se podían obviar los Objetivos del Milenio (ODM) 2000-2015 y luego los Objetivos de desarrollo sostenible (Agenda 2030) 2015-2030. El tema se pasmó con la llegada de la pandemia en 2019; debía recomponerse la forma en que se deben atender, ya que es un mandato dado que México pertenece a los 38 estados que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La educación en México era evaluada con el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), pero se suspendió en 2022 y que se iba a reanudar en 2022 [cuando los alumnos volvieran a la presencialidad]; claro, los resultados siempre eran preocupantes.

La prueba se aplicaba cada 3 años aleatoriamente (desde el 2000) para “conocer las competencias, las habilidades, las aptitudes y la pericia de los estudiantes, así como el manejo, el análisis y la resolución de problemas”. Esto con el objetivo de evaluar si los alumnos de alrededor de los 15 años tenían los conocimientos necesarios en lectura, matemáticas y ciencia, para la participación en la “sociedad del saber”, uno de los objetivos de la Agenda 2030. A partir de estos resultados, los gobiernos pueden tomar decisiones para mejorar las políticas públicas.

Los hallazgos en 2018 presentaron datos en el deficiente desempeño en el 66% de la población en el rango estudiado (15 años), generaron preocupación generalizada: México estaba por debajo del promedio mundial (El Economista TV, 6/12/2019). Ahora, lo preocupante está en el futuro incierto que retrocedió en sus expectativas. La no presencialidad en pandemia, si bien desarrolló habilidades para insertarnos en la tecnología de la web, no garantiza la apropiación del conocimiento ni el desarrollo de habilidades lectoras, matemáticas y científicas.

Ante una inminente reforma educativa, que integrará para la educación básica “Educación Cultura”, y “Civismo y Humanismo”, los marcos curriculares y plan de estudios 2022 “Hacia la Nueva Escuela Mexicana” (con fases, no con grados), este lunes 29 de agosto los niños regresarán a la presencialidad; bueno, no todos, hay excepciones. ¿Cómo andan en conocimientos y habilidades nuestros niños para hacer cambio de ruta? Lo incierto se presume, el futuro planeado en la educación ya no nos alcanzará, o tal vez sí, pero como esa ficción de hace 50 años.

Fuente: elsoldepuebla.com.mx

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