La guía definitiva para detectar a un mentiroso en pocos minutos (y evitar que te troleen)

Ya está bien. Otra vez te la han colado. Ya sea un ‘ya te llamaré’ proveniente de aquel entrevistador que te dio a entender que el trabajo era prácticamente tuyo o de la fantástica cita que se despidió de ti con la mítica frase, te han mentido como bellacos. El teléfono no suena ni a la de tres, pero estabas completamente convencido de que esta vez sí que sí lo habías bordado e iban a volver a contactar contigo. ¿Qué has hecho mal? Creerte sus palabras sin analizar si sus gestos eran o no sinceros.

 

No hace falta que te vuelvas una persona desconfiada y dejes de creerte nada de lo que te dicen. Con aprender a detectar si alguien está diciendo o no la verdad a tiempo para evitar esa sensación de fraude total, serás más que suficiente.

La mentira está en sus gestos

Probablemente no sea la primera vez que escuchas las palabras mágicas ‘lenguaje no verbal’. Tranquilidad que no vamos a empezar con el análisis exhaustivo de cómo tu interlocutor mueve manos, piernas, brazos o cejas mientras te está metiendo una trola

Por suerte para todos, los expertos han encontrado pequeños y visibles indicios que pueden ayudarnos a delatarles en apenas 30 segundos sin necesidad de mirarles de arriba abajo.

Cambios repentinos en el comportamiento: tanto en el verbal como en el no verbal. Si te estaba mirando a los ojos mientras hablabais y cuando surge un tema incómodo empieza a rascarse los brazos, a cambiar el tono de voz, desvía la mirada permanentemente o, básicamente, percibes comportamientos extraños e inexplicables en su forma de habar, algo pasa.

Atentos a su “sonrisa”: quizás nunca lo habías pensado, pero una sonrisa de verdad es solamente aquella a la que le acompañan los ojos. Prueba con cualquier foto de una revista y tapa la boca de alguien que teóricamente está sonriendo a más no poder. ¿Sonríen también sus ojos? Además de detectar una sonrisa falsa también deberías conocer la sonrisa de desprecio: aquella en la que una esquina del labio superior se eleva ligeramente mientras la otra parte permanece inmóvil. Una de las preferidas de los mentirosos.

Lenguaje de distanciamiento: tanto si estáis hablado como si la mentirijilla te llega por escrito, notarás que esa persona trata de colarte una buena trola si cambia de tono, conversación, se queja ante una determinada pregunta o niega la mayor utilizando un lenguaje poco habitual. “Jamás he oído hablar de semejante señorita”, puede que no sea una frase muy en su línea, ¿verdad?

Ofrece datos absurdos: Si estáis conversando sobre algo relativamente serio y empieza a irse por los cerros de Úbeda aportando información superflua, puede ser una señal de que, al menos respecto a ese tema en concreto, prefiere no desvelar lo que realmente piensa (o ha hecho).

Cuenta las historias en orden cronológico: los expertos en psicología insisten en que cuando una persona se está inventando una historia en base a recuerdos falsos construidos, es bastante común que narren cada uno de los pasos en orden cronológico procurando no dar saltos en el tiempo para aportar anécdotas o informaciones pasadas. Saben que esos pequeños datos pueden desbaratarles el transcurso hacia ese final que se están inventando sobre la marcha.

 Tampoco nos engañemos. Leer las emociones no es una tarea sencilla. Requiere de cierto de entrenamiento y, sobre todo, de un mínimo conocimiento de la persona que tenemos delante. Piensa que hay personas que se mordisquean el labio inferior simplemente porque tienen la manía mientras que otras lo hacen por puro nervio ante la posibilidad de que alguien se percate de que se están inventando algo. Así que antes de acusar a nadie, observa sus gestos habituales porque no todas las señales de mentira son universales.

Fuente: cienciaxplora.com

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