Científicos ‘amateurs’ descubren un raro emparejamiento cósmico

Astrónomos aficionados han descubierto una extraña combinación de dos enanas marrones, objetos mucho más pequeños que el Sol que carecen de suficiente masa para la fusión nuclear

Astrónomos aficionados han descubierto una extraña combinación de dos enanas marrones, objetos mucho más pequeños que el Sol que carecen de suficiente masa para la fusión nuclear.

El descubrimiento, publicado en ‘The Astrophysical Journal’ y confirmado por un equipo científico liderado por la astrofísica Jackie Faherty en el Museo Americano de Historia Natural, muestra que los sistemas de enanas marrones, cuya formación aún se conoce poco, pueden tener muy poca masa y estar muy separados pero inexorablemente unidos.

“Los astrónomos concluirían que las enanas marrones separadas por miles de millones de millas se disolverían a medida que avanzaran por la galaxia con el tiempo”, afirma Faherty, científica principal del Departamento de Astrofísica del Museo y cofundadora del proyecto de ciencia ciudadana ‘Backyard Worlds: Planet 9’, que condujo al nuevo descubrimiento. “Pero hemos encontrado uno que todavía está muy unido”, añade.

El proyecto Backyard Worlds permite a cualquier persona con una computadora y una conexión a Internet ojear imágenes tomadas por la nave espacial WISE (Wide Field Infrared Survey Explorer) de la NASA y ayudar a los astrónomos a identificar nuevos mundos más allá de nuestro sistema solar. Si un objeto está lo suficientemente cerca de la Tierra, parecerá que “salta” cuando se comparen varias imágenes tomadas del mismo lugar en el cielo con algunos años de diferencia.

El objetivo para los voluntarios de Backyard Worlds, de los cuales hay más de 50.000, es marcar los objetos en movimiento que ven en estos ‘libros animados’ digitales para que el equipo científico los investigue más. Hasta ahora, los voluntarios han revisado más de 4 millones de estos libros animados.

En junio de 2018, los científicos ciudadanos que ojearon las imágenes de Backyard Worlds notaron un emparejamiento inusual: un objeto que parecía débil pero se movía rápido, el signo revelador de una nueva enana marrón, y otro objeto más brillante que se movía cerca y al mismo ritmo. El equipo científico de Backyard Worlds fue alertado e inmediatamente se entusiasmó con este raro avistamiento cósmico.

Las enanas marrones, a veces llamadas “estrellas fallidas”, se extienden por toda la Vía Láctea. Carecen de suficiente masa para mantener una fusión nuclear estable, pero son lo suficientemente calientes como para brillar más intensamente en el rango infrarrojo del espectro de luz. Si bien las estrellas y las enanas marrones se pueden encontrar en pares o grupos más grandes, no es común encontrar un par con una masa total baja y una separación muy grande entre sí.

En diciembre de 2018, los miembros del equipo científico de Backyard Worlds utilizaron el telescopio Baade Magellan en Chile equipado con el espectrógrafo FIRE para confirmar que la fuente más débil es de hecho miembro de una de las clases más frías de enanas marrones: un T8. El objeto más brillante también se confirmó como un objeto de baja temperatura: un L1. Además, comprobaron que el L1 se observó anteriormente con el telescopio Gaia de la Agencia Espacial Europea y se encontró a solo 78 años luz del Sol.

Los investigadores utilizaron la distancia calculada por Gaia para medir con precisión el brillo de cada fuente y extraer estimaciones de masa. Descubrieron que el objeto T8 tiene aproximadamente 34 veces la masa de Júpiter, y el L1 tiene aproximadamente 72 veces la masa de Júpiter. Están separados por 341 unidades astronómicas (1 unidad astronómica es aproximadamente la distancia entre el Sol y la Tierra, aproximadamente 93 millones de millas). Se estima que el sistema tiene unos pocos miles de millones de años.

“Si bien hay un puñado de parejas jóvenes que rivalizan con esta masa y separación, no hay un sistema más antiguo conocido que rivalice, lo que plantea la pregunta: ¿cómo y por qué sobrevivió esta pareja cósmica?”, se pregunta Marc Kuchner, astrofísico y oficial de ciencia ciudadana de la Dirección de Misión Científica de la NASA.

“Este es un excelente ejemplo de ciudadanos científicos en el caso –asegura Faherty–. Todavía estamos buscando pistas sobre cómo se forman las enanas marrones y este sistema es una instancia provocativa de lo que es posible en los extremos de la supervivencia en la Vía Láctea”.

Fuente: lavanguardia.com

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