Trabaja mexicana en España en diseño de dispositivos que detectan componentes empleados para fabricar armas nucleares

Los atentados a las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de Septiembre de 2001, modificaron drásticamente protocolos y sistemas de seguridad ante posibles ataques terroristas, no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo. Desde entonces, el gobierno de aquel país ha implementado una serie de dispositivos de seguridad y control en puntos fronterizos con Canadá y México como medida preventiva en la lucha contra el tráfico nuclear.

En relación a ello, la mexicana Karen Arlet Guzmán García trabaja desde la Universidad Politécnica de Madrid en el diseño de dispositivos de detección de neutrones en Monitores de Radiación tipo Pórtico, RPMs (Radiation Portal Monitors) que se colocan en las aduanas o fronteras y que reconocen compuestos que pueden ser utilizados para la elaboración de armas nucleares, como el Plutonio 239 (239Pu).

En entrevista aclara que el compuesto clave que se emplea actualmente en los detectores de neutrones es el Helio 3 (3He), mismo que desde el año 2009 a raíz de la implementación de los dispositivos de seguridad RPMs se encuentra en crisis de abastecimiento, por lo que resulta costoso, y ante lo cual hay que buscar alternativas que lo reemplacen y cumplan con los mismos requisitos.

“Hasta hace unos años se empleaban detectores de rayos X y Gamma, para localizar fuentes ´huérfanas´ perdidas utilizadas en el sector médico, industrial o académico. Ahora se piensa también en posibles ataques nucleares, de manera que empleando nuevas tecnologías, los terroristas puedan fabricar dispositivos más sofisticados empleando materiales como el Plutonio 239 (239Pu), el cual se puede trasladar en pequeñas cantidades (nanogramos) y con el que se puede fabricar un arma nuclear.

“No es común el tráfico de plutonio; sin embargo, es necesario tomar medidas preventivas ante mentes terroristas que planteen un atentado de grandes magnitudes empleando armas nucleares y que tendría repercusión en el mundo entero.

“Lo que si resulta más común es el transporte de otros elementos radiactivos, como Californio 252 (252Cf) o el Americio Berilio 241 (241AmBe), que son utilizados en la industria e investigación, o fuentes en el uso médico como el Cobalto 60 (60Co) para radioterapia, así como Cesio 137 (137Cs) o Iridio 132 (1321Ir) en medicina nuclear. Estas fuentes huérfanas (definidas como sin control) mezcladas con un dispositivo de explosión puede ser muy peligroso, ya que con ello se puede fabricar una llamada ´bomba sucia´ o dispositivo de dispersión radiológica”.

Los detectores son fabricados por la empresa BridgePort Instruments LLC (Texas, EU), la cual incorpora una electrónica digital que se encarga de eliminar los impulsos de las emisiones gamma discriminados por su forma de onda, y de esta manera obtener los datos necesarios para la medición de neutrones.

La próxima doctora en Ciencia y Tecnología Nuclear refiere que en Estados Unidos se tienen colocados estos (RPMs) pórticos con 3He en todas las aduanas de las fronteras con Canadá y México, en conjunto con detectores de PVT para gammas (material radiactivo).

“En España ya hay instalados varios dispositivos semejantes, aun y cuando no son de 3He. Igualmente hemos caracterizado uno pequeño que se habilita en mochilas para poder hacer recorridos en estadios, por ejemplo, ante posibles atentados en sitios en los que hay considerable afluencia de personas.

“Los dispositivos RPMs se ofrecen también a la industria que emplea metales, por ejemplo, para quienes disponen de chatarra, pues se han dado casos que en este tipo de sobrantes puede haber fuentes o materiales radiactivos descontrolados o perdidos (comúnmente llamadas fuentes “huérfanas”) que son piezas en fundición y que después ese material que se ofrece así público estando contaminado y que puede afectar la salud. En México, en 1985 se vendieron varillas para la construcción con este material contaminado Cobalto 60 (60Co), construyendo edificios y contaminado al sector publico provocando severos daños a la salud en la población”.

Finalmente, la investigadora mexicana señala que al trabajar en el diseño de dispositivos antiterroristas implica, de algún modo, meterse en la mente de quien quiere hacer este tipo de daño a la humanidad, pensar en qué elementos se pueden implementar, cómo emplearlos y los efectos que ello tendrá, todo ello para entender como poder interceptar dichos materiales nucleares. (Agencia ID)