Asocian la apnea con el riesgo cardíaco, aun tras eliminar obstrucciones arteriales

Luego de una intervención para eliminar una obstrucción arterial, los trastornos del sueño (ronquidos o apnea) sin tratar refuerzan el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.

 

En un grupo de pacientes de Japón sometido al procedimiento por síntomas como dolor de pecho o infarto creció dos veces el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca, tener un infarto o un ACV en cinco años si también tenían trastornos respiratorios al dormir.

El doctor Toru Mazaki, del Departamento de Cardiología del Hospital Central de Kobe, explicó que la aparición de períodos intermitentes con poco oxígeno durante el sueño aumenta el estrés o activa las respuestas inflamatorias que lesionan el corazón.

La apnea obstructiva del sueño, que es la apnea más común, son interrupciones respiratorias breves (segundos) cuando se obstruye el paso del aire por la garganta. Se repiten decenas de veces por la noche, lo que interrumpe el descanso normal y provoca somnolencia diurna.

Los ronquidos también reducen la cantidad de oxígeno durante el sueño. Las alteraciones respiratorias del sueño, en especial la apnea, elevan el riesgo de enfermedad cardíaca y ACV.

Los autores utilizaron monitores cardíacos y respiratorios en 241 pacientes para detectar problemas durante una noche. A todos se les había hecho una angioplastia, el procedimiento para eliminar una obstrucción arterial cardíaca, y se les habían colocado stents para mantener las arterias abiertas.

La evaluación se hizo una semana después de la angioplastia.

La mitad del grupo tenía trastornos respiratorios del sueño (cinco o más interrupciones del sueño por hora), según publica el equipo en Journal of the American Heart Association.

Luego, el equipo comenzó un seguimiento del grupo que duró cinco años y medio. En ese período, murieron 10 personas con trastornos respiratorios y tres sin esos problemas. Las principales complicaciones (infarto y ACV) afectaron a más del 20 por ciento del grupo con problemas respiratorios y al 8 por ciento de los participantes sin esos trastornos.

Mazaki consideró que “los médicos y los pacientes deberían tener en cuenta estos estudios del sueño después de un infarto y una angioplastia para descartar los trastornos respiratorios del sueño o tomar las precauciones necesarias para restablecer la salud respiratoria durante la noche”.

Fuente: scientificamerican.com