Señales de nuestro cuerpo que «predicen» enfermedades

Se conocen como síntomas prodrómicos y son signos físicos que nos avisan minutos, e incluso horas antes de que suframos un episodio crítico de dolencias como la epilepsia, una enfermedad psicótica, la diabetes o la migraña.

 

Sin embargo, los expertos alertan de que existe una gran confusión con la sintomatología propia de las crisis de dichas patologías, lo que reduce las posibilidades de prevenirlas.

Un bostezo, un pinchazo, cambios de humor repentinos... Nuestro cuerpo se comunica. A su manera nos está diciendo cómo va todo por dentro. Y si le hiciéramos caso más a menudo, probablemente evitaríamos que algunas enfermedades nos pasaran facturas evitables, como en el caso de la migraña, la epilepsia, la diabetes e incluso el alzhéimer. Los expertos los han denominado síntomas prodrómicos o pródromos y son, según explica Pablo Irimia, vocal de comunicación de la Sociedad Española de Neurología (SEN), «aquellos que preceden a la aparición de una crisis de migraña o una crisis epiléptica. Los afectados los perciben minutos, e incluso, horas antes de la crisis, y de esta forma saben que les va a ocurrir».

Por ejemplo, en el caso de la migraña, una dolencia que afecta al 12 por ciento de la población y a más de tres millones de adultos, «los afectados tienen una sensación de cambios del estado de ánimo, así como rigidez del cuello, bostezos frecuentes... Son señales que les avisan de que van a desarrollar cefalea, lo que les permite poder preparar la medicación o tratamiento oportuno», añade Irimia.

En lo que se refiere a la epilepsia (de la que existen cerca de 400.000 afectados en nuestro país) el individuo puede llegar a sentir signos de irritabilidad, cambios de humor y también fatiga.

Un dato curioso que comenta el vocal de la Sociedad Española de Neurología y que muy pocas personas conocen es que hay ocasiones en las que los pacientes que sufren migraña tienen como síntoma premonitorio avidez por alimentos dulces. Sin embargo, «muchos de los afectados piensan que el consumo de dulces, como por ejemplo el chocolate, desencadenan las crisis. Pero en realidad el comer este tipo de alimentos no es lo que desencadena el dolor, sino que forma parte de la propia crisis de migraña como un síntoma premonitorio», explica el experto.

Sin embargo, y pese a la existencia de estas alarmas naturales, los síntomas prodrómicos a veces se confunden con signos que no «adivinan», sino que son propios de un momento crítico del mal que se padece, esto es, del episodio en sí. En el caso de la migraña, tal y como destaca Irimia, «se pueden encontrar en internet como pródromos el dolor de cabeza, problemas visuales o las parestesias, cuando lo cierto es que estos síntomas no son previos, sino que forman parte de la propia dolencia».

Y es que, aproximadamente un 25 por ciento de los pacientes tiene al inicio de la cefalea una serie de síntomas como «hormigueos, trastornos visuales que se denominan aura y aparecen unos minutos antes de que se inicie el dolor, aunque forman parte de la crisis de migraña», matiza el neurólogo de la SEN.

En el caso de la epilepsia, «se confunde también con el calor ascendente o sensación de miedo intenso. Estos son síntomas propios de que la crisis epiléptica se ha iniciado y que se denominan aura epiléptica, pero no la predicen», añade Irimia.

Por su parte, Javier López, coordinador de la Unidad de Epilepsia del Hospital Clínico de Santiago de Compostela y Secretario del Grupo de Epilepsia de la SEN, explica que «en lo que se refiere a esta dolencia, los síntomas no están claramente identificados. Se sabe que hay afectados que tienen algunos signos gracias a los cuales saben que va a sobrevenir un episodio, pero no siempre es así. Lo que sí es cierto es que un tercio de los pacientes con epilepsia tienen crisis parciales que avisan de una siguiente crisis más fuerte. Por ejemplo, una sensación epigástrica (malestar desde la boca del estómago hacia la boca) o sensación de “dejá vu”, que sobrevienen unos minutos antes de la crisis intensa».

Estos signos les pueden ayudar a preparase y, por ejemplo, en caso de trabajar de cara al público, «hay quienes se van a una habitación o se tumban para evitar que cuando pierdan el conocimiento caigan al suelo y se golpeen.

Una vez pasa la crisis, vuelven a su tarea habitual», puntualiza López, que añade que «son, en definitiva, medidas preventivas».

No obstante, los expertos alertan y hacen hincapié en que hay que tener especial precaución con lo que se encuentra por la red, ya que existen muchos errores a la hora de definir los signos. Un ejemplo más de este tipo de confusiones que señala Irimia es el del alzhéimer. «En ocasiones se atribuyen pequeños olvidos como premonitorios, pero en realidad es una señal de que ya se ha iniciado la enfermedad».

Otra de las enfermedades en la que se ha estudiado la utilidad de los síntomas prodrómicos es la esquizofrenia. Así, en un trabajo publicado en Actas Españolas de Psiquiatría titulado «Estudio retrospectivo de los síntomas prodrómicos en la esquizofrenia», los autores sostienen que «existen unos síntomas prodrómicos que pueden anunciar el inicio de las psicosis, entre ellas, la esquizofrenia. Descubrir la diferencia entre los síntomas que conducen a la enfermedad de los que no, permitiría identificarlos y empezar a tratar la enfermedad de forma precoz». En el trabajo, realizado entre la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Rovira i Virgili en Reus de Tarragona y el Área de Salud Mental de la Comunidad Terapéutica San Miguel en Jerez de la Frontera (Cádiz), junto con el Hospital Psiquiátrico Universitario Instituto Pere Mata en Reus, se destaca que «los síntomas prodrómicos más frecuentes en los cerca de 700 pacientes analizados con esquizofrenia, «son los delirantes (ideación persecutoria y de perjuicio), así como los desorganizados (alteración de conducta, sociabilidad disminuida, conductas extrañas y agresividad) y los neuróticos (depresión, insomnio y ansiedad)».

Pero más allá del terreno neurológico, los pródromos también se pueden resultar de gran utilidad en patologías endocrinas como la diabetes tipo 1, que representa el 13 por ciento de los casos de diabetes en España, y donde, si bien es cierto que es imprescindible realizar una analítica para poder confirmar la dolencia, existen signos que delatan que algo no está funcionando bien. «Existen ciertos síntomas prodrómicos iniciales, que son variables según el nivel de glucosa en sangre del paciente. Esta enfermedad suele afectar más a gente joven, y en ocasiones uno de los síntomas prodrómicos es una pérdida inexplicable de peso significativa y mantenida en el tiempo sin que el individuo tenga intención de bajarlo», explica Guillermo Martínez, jefe de la Sección de Endocrinología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

Otro signo es la polidipsia y la polinuria, esto es, muchas ganas de beber y, en consecuencia, muchas ganas también de orinar. «A esa sintomatología se suma la polifagia o hambre desaforada, incluso pese a esa pérdida de peso.

En ocasiones incluso, si los niveles de glucosa son muy elevados el paciente llega a notar la visión borrosa», prosigue Martínez.

Destacan también como síntoma premonitorio «la infección genital, como una vaginitis candidiásica, por ejemplo, que también es un indicativo».

Los expertos insisten en que tener un buen conocimiento de este tipo de «avisos» permite a los afectados sobrellevar mejor su enfermedad y con ello, evitar que se produzcan episodios graves que desemboquen en consecuencias que pueden llegar a ser irreversibles.


FUENTE. LA RAZÓN.ES

Etiquetas: cuerpo, epilepsia, diabetes, migraña, esquizofrenia, enfermedad

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