Enviar mensajes con el móvil modifica provoca un nuevo tipo de onda cerebral

 

El cerebro genera impulsos eléctricos, denominados potenciales de acción, que se transmiten de neurona a neurona para transportar información y poner en marcha diversas acciones. Estos impulsos eléctricos dan lugar a ritmos diferentes, que se denominan ondas cerebrales. Esas ondas pueden observarse mediante un electroencefalograma (EEG).

Hay cuatro patrones de ondas cerebrales, o ritmos, que se relacionan con diferentes estados de consciencia: alfa, beta, theta y delta. Las ondas beta, se producen cuando estamos despiertos e implicados en actividades mentales. El cerebro emite este tipo de ondas mientras se estudia, o se resuelve un problema de matemáticas. Las ondas alfa se producen en un estado de escasa actividad mental y relajación. Son las predominantes cuando descansamos, damos un paseo relajado o simplemente disfrutamos de un paisaje o una puesta de sol.

Un tercer tipo de ondas, las Theta, indican que nuestro cerebro está en un estado de calma profunda. Si nos hicieran en EEG mientras estamos fantaseando o soñando despiertos, predominarían estas ondas. Finalmente, la actividad delta, es propia del sueño profundo. Al acostarnos y prepararnos para dormir, las ondas cerebrales van pasando sucesivamente desde las beta a las alfa, theta y finalmente, delta.

Pero un nuevo estudio publicado en Epilepsy & Behavior asegura haber descubrierto un quinto tipo de ritmo cerebral que aparece sólo cuando enviamos mensajes de texto con el smartphone u otros dispositivos inteligentes, como el iPad. Lo han llevado a cabo investigadores de la clínica mayo expertos en epilepsia.

Cada vez utilizamos más los mensajes de texto para comunicarnos, pero el efecto de este nuevo canal de comunicación mediante el uso de teléfonos inteligentes está poco explorado. Y precisamente para obtener más información sobre cómo funcionan nuestros cerebros durante la comunicación textual, un equipo dirigido por William Tatum, de la Clínica Mayo, analizó los datos de 129 pacientes que padecían epilepsia, a los que se monitoreó durante un período de 16 meses a través de electroencefalogramas (EEG) combinadas con imágenes de vídeo (Video-EEG).

Tatum, que dirige la unidad de supervisión de la epilepsia y el centro de la epilepsia en la Clínica Mayo, en Jacksonville, Florida, encontró un tipo de ondas específicas de para los mensajes de texto en aproximadamente 1 de cada 5 pacientes que usaban su teléfono inteligente para enviar mensajes de texto.

Los investigadores pidieron a los pacientes que llevaran a cabo actividades como enviar mensajes de texto, tamborilear con los dedos o utilizar los dispositivos audio del móvil. Además les sometieron a pruebas de atención y la función cognitiva. Y vieron que únicamente los mensajes de texto provocaban un ritmo en las ondas cerebrales que era diferente de cualquier otro descrito previamente.

Los investigadores no encontraron correlación entre la presencia del "ritmo de los mensajes de texto" y datos demográficos de los pacientes, incluyendo la edad, el sexo, el tipo de epilepsia, la presencia de una lesión cerebral en la resonancia magnética, o EEG crítico.

Los investigadores creen que la peculiaridad del ritmo cerebral asociado a los mensajes de texto en comparación con otras formas de estimulación mental podría estar causada por la combinación de la actividad mental con la actividad motora (escribir el mensaje) y la actividad neurológica auditivo-verbal. "Creemos que este nuevo ritmo es una medida objetiva de la capacidad del cerebro para procesar la información no verbal durante el uso de dispositivos electrónicos y que está fuertemente conectada a una red ampliamente distribuida que es aumentada por la atención o la emoción", explica el doctor Tatum.

Además de verse con el uso de móviles, el "ritmo de mensajes de texto" también se aparecía en los usuarios de iPad. Los investigadores plantean la hipótesis de que la presencia de un ritmo diferente de las ondas cerebrales durante el uso de dispositivos móviles y portátiles puede deberse a sus pantallas más pequeñas, que requieren más concentración.

Este hallazgo podría tener implicaciones importantes para el desarrollo de la interfaz cerebro-ordenador, juegos, y, quizás lo más importante, para la conducción, destaca Tatum, que indica, que además de las razones obvias para no mirar el móvil mientras se conduce, ahora hay "una razón biológica para no hacerlo: los mensajes de texto puede cambiar las ondas cerebrales". Y añade que "todavía se necesita mucha más investigación en este campo en el que hemos comenzado a desentrañar las respuestas generadas por el cerebro cuando se interconecta con dispositivos computarizados."

Fuente: abc.es/ciencia

Etiquetas: móvil, Neurología, onda cerebral, mensajes de texto

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