Por qué el hambre aumenta la conducta impulsiva

Cuando estamos hambrientos, se activa la producción de la hormona grelina en el estómago, con lo que la sensación de hambre se despierta en nosotros. Dicha hormona se encarga de que la comida nos parezca más apetecible y nos la comamos, pero también provoca otras dos reacciones, quizá no tan agradables: altera nuestra habilidad de autocontrol y nos hace más impulsivos. De esta manera desempeña un efecto negativo en la toma de decisiones y la capacidad de autocontrol, según han comprobado investigadores de la Universidad de Gotemburgo recientemente en ratas. «Hemos demostrado que el aumento de la grelina hasta los niveles que se dan antes de las comidas o durante el ayuno provoca que actuemos de manera impulsiva y afecta a la capacidad de tomar decisiones racionales», señala Karolina Skibicka, una de las autoras del estudio.

La solución para la malaria podría estar en el fondo marino

Cuando el parásito de la malaria entra en el torrente sanguíneo, invade las células del hígado para producir miles de merozoítos (una fase del ciclo de vida del parásito Plasmodium). Dichos merozoítos vuelven a incorporarse al torrente, donde infectan los glóbulos rojos y logran escapar a la vigilancia del sistema inmunitario.

Crean una molécula capaz de destruir todos los virus

A pesar de ser las formas de vida más simples de la Tierra, los virus constituyen uno de los mayores azotes de la Humanidad. Hallar la forma de protegernos de ellos es una tarea en la que los científicos han tenido, hasta ahora, solo un éxito parcial. Y es que encontrar una cura para el ébola, el zika o incluso para una simple gripe, constituye una tarea descomunal. Cada virus es muy diferente a los demás, e incluso una misma cepa vírica puede mutar y cambiar rápidamente para adaptarse a cualquier condición externa. Esa es, precisamente, la razón por la que los médicos desarrollan una vacuna antigripal diferente cada año.