Descubren cómo borrar las cicatrices y las arrugas de la piel

Los científicos han encontrado la forma de hacer desaparecer las cicatrices que las heridas dejan en la piel. Lo han conseguido gracias a una nueva técnica que revolucionará  la dermatología y el mundo de la cosmética, y que es aplicable también a la desaparición de las arrugas en las personas mayores. Los resultados se publican en la revista Science.

Confirmado: las cabinas de bronceado aumentan, y mucho, el riesgo de melanoma

Contrariamente a lo que se pueda pensar, el melanoma no es exclusivo del verano o del buen tiempo. Y es que la exposición al sol –o lo que es lo mismo, a los famosos rayos ultravioleta (UV)– durante el invierno también conlleva riesgo de desarrollar este cáncer de piel. De hecho, la nieve refleja un 80% de la radiación UV, un porcentaje superior al del agua del mar o la arena de la playa. Por tanto, debe requerirse a la población una mayor cautela a la hora de procurarse una piel morena. Más aún, si cabe, cuando como consecuencia del mal tiempo se recurre a fuentes artificiales que intensifican la exposición a los rayos UV como las camas solares –o cabinas de bronceado–. Y es que como confirma un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Oslo (Noruega), el uso de estos dispositivos puede incrementar, y mucho, el riesgo de acabar sufriendo este tipo de cáncer cutáneo.

Crean científicos del IPN prototipos que mejoran terapia fotodinámica en atención a tumores malignos

Quimioterapia y radioterapia son las alternativas más empleadas en la comunidad médica para reducir tumores cancerosos, aunque es muy común que en su empleo se dañen células sanas adyacentes al sitio afectado. No obstante, actualmente se trabaja en terapias menos invasivas y de alentadores resultados, como la llamada fotodinámica, tratamiento de irradiación localizada que sólo actúa sobre las células malignas, no es agresiva, ni crea efectos secundarios.

Un grupo de científicos logra desactivar el ‘instinto asesino’ dentro del cerebro

¿Es posible localizar el lugar concreto del cerebro en que se ubican los instintos, esas conductas heredadas que permite a los animales sobrevivir? Cabe decir que sí, a la luz de un estudio que se publica hoy y que ha identificado las regiones en las que se activan los distintos aspectos del instinto cazador. Los científicos de las universidades de Yale y Sao Paulo han ido más allá, mostrando que apagar y encender ese instinto, como con un interruptor, ya es posible.