EU pide extrema cautela a los investigadores que estudien los genes dirigidos

Un gran poder (en este caso una tecnología capaz de alterar las leyes de la evolución) conlleva una gran responsabilidad. Y puesto que existen “unas considerables lagunas en el conocimiento [humano]” sobre las posibles consecuencias de liberar la tecnología de genes dirigidos en entornos naturales, aún no resulta responsable hacerlo. Esa es la principal conclusión de un informe publicado esta semana por la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos.

Los genes dirigidos tienen un enorme potencial para controlar o erradicar enfermedades vectoriales como el virus del Zika y la malaria, y para gestionar plagas agrícolas o especies invasoras. Pero el informe de 200 páginas, redactado por un comité de 16 expertos, remarca lo poco preparados que estamos para evaluar los riesgos medioambientales y ecológicos del uso de genes dirigidos. Y proporciona una vistazo a los retos que plantearán a los reguladores.

Los investigadores deben emplear extremo cuidado para impedir que los organismos con genes dirigidos sean liberados accidentalmente al entorno natural.

La tecnología está inspirada por un fenómeno natural por el que determinados genes “egoístas” son heredados por la siguiente generación en una tasa mayor de lo que la naturaleza normalmente permite en los organismos de reproducción sexual. Hay múltiples maneras de elaborar genes dirigidos en laboratorio, pero los científicos ahora están empleando la herramienta de edición genética conocida como CRISPR para realizar esta hazaña muy rápida y eficazmente. Los resultados en mosquitos, moscas de la fruta y levaduras sugieren que podrían ser empleados para propagar un gen por casi el 100% de la población.

Pero los posibles efectos ecológicos, intencionados o no, distan mucho de estar claros. ¿Cuánto tiempo perdurarán los genes dirigidos en entornos naturales? ¿Cuáles son las probabilidades de que un organismo modificado transfiera los genes dirigidos a un receptor no deseado? ¿Cómo podrían estas cosas afectar al ecosistema al completo? ¿Cuánto varían todas estas cosas en función del organismo y ecosistema concretos?

Las investigaciones sobre la biología molecular de los genes dirigidos han avanzado más rápidamente que las investigaciones ecológicas sobre cómo los genes se propagan por poblaciones de la especie y entre especies, según el informe. Esto impide contestar adecuadamente a estas y otras cuestiones espinosas. Se necesitan muchas más investigaciones y pruebas de campo confinadas para entender mejor los riesgos.

Los autores del informe han hecho un llamamiento a los investigadores para que extremen la precaución para evitar que los organismos modificados con genes dirigidos sean liberados accidentalmente al entorno natural. También advierten de que la tecnología planteará retos para los gobiernos, que no han desarrollado leyes adecuadas para gestionar los genes dirigidos.

El biólogo y profesor del MIT Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU) Kevin Esvelt afirma que aunque el informe acierta en muchos sentidos, debería haber llegado más lejos con sus recomendaciones. Puesto que es posible que un sólo organismo propague genes dirigidos por una población al completo, “una fuga en cualquier parte bien podría ser el equivalente a la liberación de genes dirigidos en todas partes”, dice. Eso significa que cualquiera con planes de ejecutar un proyecto de genes dirigidos debería estar obligado a hacer esos planes públicos antes de realizar sus experimentos

Fuente: technologyreview.es
Palabras clave: genes, dirigidos, salud, política