En pos del primer Sincrotrón en México

La organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el primero de febrero del 2016 al virus transmitido por el mosquito Zika como una emergencia de salud a nivel internacional.  Esta declaración hace un llamado a todos los países para que se unan a los esfuerzos de la comunidad internacional para identificar la causa de los casos de microcefalia en los bebes que han nacido en Latinoamérica, principalmente en Brasil, en los últimos 12 meses.

El 26 de noviembre del 2015, México registró el primer caso de transmisión del virus de Zika.  No hay tratamiento actual contra este virus.  De hecho todavía ni siquiera se ha confirmado científicamente que el mosquito es el principal transmisor de esta enfermedad. 

En México como en todo el mundo, los científicos están en la tarea de identificar la fuente de transmisión, una cura para tratar a las personas afectadas y últimamente… una vacuna para prevenir la infección del Zika en los seres humanos.

En esta carrera contra el tiempo y los efectos del virus Zika hay muchos países que cuentan con tecnologías de punta para enfrentar esta amenaza a la salud pública.  Por ejemplo, más de 22 países cuentan con un aparato que en las últimas décadas ha contribuido a muchos de los mayores avances en el área de la salud pública.

Este aparato es conocido como el Sincrotrón. Es una estructura de casi un kilómetro de circunferencia que nace en el mundo de la física de aceleradores y que, con un giro casi mágico, se ha convertido en un instrumento que permite a los investigadores de áreas multidisciplinarias, en un tiempo substancialmente menor al que se obtiene utilizando otras tecnologías, resultados más precisos de las muestras observadas.

El Sincrotrón es el equivalente tecnológico en el Siglo XXI de lo que fue, en su momento, el microscopio en el Siglo XIX. Es, por supuesto, mucho más poderoso que el microscopio ya que permite realizar análisis a nivel atómico y molecular arrojando resultados precisos, en plazos medidos en semanas, en lugar de meses o de años, si se utilizan otras tecnologías menos avanzadas.

Esta tecnología ha expandido con éxito su radio de acción en varias disciplinas. En el caso de los estudios sobre los virus que viven en el cuerpo humano los resultados obtenidos han sido sorprendentes. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por investigadores de varias universidades australianas usando la luz del Sincrotrón Australiano identificó el mecanismo que utilizan varios tipos de virus para “esconderse en el cuerpo humano” (publicado el 7 de Julio del 2014 en ScienceDaily).

Se ha demostrado que es un instrumento tecnológico poderoso para enfrentar estos retos epidemiológicos y de hecho, se ha convertido en menos de una década en un catalizador de la innovación en la mayoría de las disciplinas científicas: química, energía, antropología, arqueología, medicina, biología molecular y minería entre otros. Todos los reportes de entidades científicas rectoras en Europa y los Estados Unidos coinciden en que el sincrotrón es un instrumento que está revolucionando los procesos de investigación científica y tecnológica en el mundo, en casi todas las área de conocimiento.

Todo esto nos conlleva a formular una pregunta obvia: ¿si el Sincrotrón es tan importante y crítico para incrementar la capacidad de los científicos en México para desarrollar estudios de “interés nacional”, como encontrar la cura del virus Zika o del H5N1, porqué es que no hemos construido uno?

En un megaproyecto como el Sincrotrón no hay solamente una explicación sencilla.  Esta es el resultado de una serie de factores que al conjugarse producen una parálisis política, científica y administrativa. Con base en un estudio financiado de manera conjunta por el Gobierno del Estado de Morelos y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología llevé a cabo el análisis documental de varios sincrotrones en operación en el mundo (Australia, Brasil, España y Jordania) y entrevistas con científicos en México y el extranjero identifiqué alguna de las razones principales:

Política

Los Sincrotrones toman en promedio más de seis años en ser construidos, desde el momento que se diseña hasta que empieza a operar.  Los gobiernos federales y estatales en todos los países ven poca “ganancia política” en aprobar los recursos de un proyecto científico que seguramente no será inaugurado por ninguna de los partidos políticos y/o las personas que lo aprobaron.

Un proyecto de esta naturaleza requiere del consenso de todos los principales partidos políticos en un país y  de una actitud política consensuada de largo plazo, basada en el “interés nacional”  en donde las ganancias políticas de un proyecto como el Sincrotrón sean compartidas. Esto es todo un reto en particular porque en el caso de México la administración pública cambia cada seis años.  Sin embargo países como España y Brasil pudieron enfrentar y superar estos ciclos políticos adversos y este contexto político/electoral.

Inversión pública

El presupuesto necesario para construir un Sincrotrón oscila entre los 500 y 750 millones de dólares americanos que serían ejercidos en un período entre seis y siete años, después se requeriría de una inversión de entre 50 a 75 millones de dólares anuales para operarlo. Esto implica un gran compromiso político y financiero de las autoridades federales y estatales para que este proyecto llegue a su término de manera exitosa y se saquen los frutos científicos esperados durante un periodo mínimo de 25 años.

El miedo a crear un elefante blanco

En el campo científico, México tiene poca experiencia en la construcción de grandes proyectos científicos y tecnológicos que requieren inversiones que rebasen los cien millones de dólares americanos (conocidos en inglés como Big Science Projects).  Contamos con la Planta Nuclear de Laguna Verde que empezó a operar en 1990, no sin antes enfrentar una serie de problemas serios que fueron eventualmente superados. Entre ellos el escape de vapor radiactivo en la planta, 13 días después de su inauguración.

En el 2006 se inauguró oficialmente el Gran Telescopio Milimétrico  Alfonso Serrano (GTM). Sin embargo, el telescopio no entró en operación plena sino hasta el año 2013 y su tercera etapa no entró en operación sino hasta finales del 2015. Este proyecto ha enfrentado varios retos científicos, entre ellos el colapso, debido al mal tiempo, de una de las grúas de construcción en el 2013 que destruyó uno de los cuartos de almacenamiento de Diesel. Aunque esta magna obra científica esta cofinanciada con los Estados Unidos (20 por ciento), la contribución de México ya ha rebasado los cien millones de dólares americanos.

Pero el Sincrotrón no es comparable a un telescopio como el GTM. El GTM estaba abriendo horizontes tecnológicos en una disciplina científica: la astronomía. El Sincrotrón mexicano no será “único”  sino que estará diseñado en base a las tecnologías que ya han sido probadas en otros países. Habría áreas en las que por cuestión de estrategia, las autoridades respectivas decidan desarrollar tecnologías propias, pero esto no sería en las áreas críticas que comprometan la efectividad de diseño, construcción y operación del Sincrotrón. Es un instrumento multidisciplinario que en su mayoría está orientado a las áreas de la ciencia aplicada, tendría miles de usuarios cada año proveniente de la esfera pública y privada del país.

El estado que hospedara el Sincrotrón

El estado en donde se construya el Sincrotrón se beneficiará económicamente y socialmente del impacto que generaría la construcción y operación de esta magna obra y de los miles de empleos que serán creados con esta iniciativa.  Si tomamos en cuenta las tendencias internacionales, el Sincrotrón se convertirá en el centro de un futuro parque científico y tecnológico que actuaría como un magneto para atraer a nuevas industrias, centros de investigación científica  e innumerables empresas proveedoras de servicios.

La experiencia recogida a través de analizar varios sincrotrones en el mundo indica que un aparato como el sincrotrón no puede ser administrado por una universidad o un centro de investigación en particular.  Tiene que tomar la forma de una entidad pública de interés estratégico con autonomía de gestión. Se tendría que crear una organización independiente de otras instituciones públicas que permita una estructura de gobierno y organización propia, en donde la selección de investigaciones que usen el Sincrotrón y la cantidad de tiempo que requieran sea otorgadas con base en el mérito del proyecto.

Breve historia de las iniciativas para construir el Sincrotrón

El proyecto para la construcción de un Sincrotrón en México ha recorrido un camino de ocho años desde su inicio (estas iniciativas no fueron aprobadas por las autoridades respectivas):

* La primera propuesta denominada “Desarrollo de la Tecnología de Aceleradores Fuente de Luz de Sincrotrón, presentada en Junio 30 de 2007”.

* La segunda iniciativa, tuvo su comienzo en Marzo del 2011, cuando un grupo de australianos/latinoamericanos logramos que el Consejo Directivo del Sincrotrón Australiano donara una de sus 38 haces de luz para que los científicos latinoamericanos pudiesen llevar a cabo sus experimentos usando esta tecnología de punta. Esta donación equivalía a una inversión comercial estimada en 20 millones de dólares americanos. Los detalles de esta iniciativa aparecieron el suplemento del INVDES de Septiembre del 2011.

* La tercera iniciativa denominada “Laboratorio Nacional de Aceleradores de Luz Sincrotrón.  Fase de Diseño y Prototipos, Septiembre del 2011”. Esta propuesta fue presentada como parte de las redes temáticas de Conacyt.

* La cuarta propuesta titulada “Fuente de Luz Sincrotrón 1ª fase: Inyector LINAC-Línea de luz Sincrotrón para México, Febrero del 2012”. Esta propuesta fue presentada como parte de las redes temáticas de Conacyt.

Proyecto actual  (quinta iniciativa)

Durante una reunión nacional del Conacyt llevada a cabo en Morelos el 7 de noviembre del 2013 el gobernador Graco Ramírez, asumió el liderazgo para hacer del Sincrotrón una realidad en México. En la reunión estaban presentes Enrique Cabrero Mendoza, director General del Conacyt,  Francisco Bolívar Zapata, coordinador de Ciencia, Tecnología e Innovación de la oficina de la Presidencia de la República, los responsables del desarrollo científico y tecnológico de los estados y miembros de varios centros científicos del país.

El proyecto es coordinado en Morelos por la  doctora Brenda Valderrama Blanco, Secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología quien junto al líder del proyecto por parte de la UNAM, el profesor Matías Moreno le han dado un gran ímpetu al proyecto Sincrotrón.  El 23 y 24 de junio se realizó en el Colegio Nacional una conferencia en la ciudad de México sobre el Sincrotrón. Entre los oradores principales estuvieron el Premio Nobel de Química 2012, Brian Kobilka y Herman Winick, uno de los científicos propulsores del Sincrotrón más reconocidos internacionalmente en el mundo. 

El camino hacia la construcción del primer Sincrotrón mexicano es lento y truncado, pero  las personas involucradas en este proyecto estamos convencidas de que hay que persistir y que este es el camino correcto para lograr un México mejor.

Doctor Víctor del Rio Bello, tiene un doctorado en Administración Estratégica y está comisionado por la Universidad Nacional Autónoma de México en la planeación estratégica del proyecto que lleve a edificar el primer sincrotrón.

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