Plutón, el astro al que se busca devolver la corona

Alexei López-Génova

Un grupo de científicos busca restituir el estatus de planeta a Plutón, el pequeño cuerpo helado degradado a planeta enano por la Unión Astronómica Internacional en 2006, con apoyo en recientes descubrimientos arrojados por la sonda New Horizons de la NASA. La propuesta plantea los inconvenientes de la reclasificación, pero en una muy buena jugada también exhibe los pros de la misma y el futuro de la exploración espacial.

Un planeta no es como lo pintan

Desde niños crecimos con la idea de que existían nueve planetas en el Sistema Solar, pero todo cambió el 24 de agosto de 2006, cuando la UniónAstronómica Internacional (UAI) (ver en Cienciorama “¿Plutón un planeta o no? ¿Ciencia y cultura enfrentados?”) redefinió el concepto de planeta como un cuerpo celeste que orbita alrededor de una estrella, que posee una masa
suficiente para que por su gravedad sea esférico, que describe una órbita limpia de otros objetos y, por último, que no emite luz propia. Un pequeño y distante cuerpo celeste perteneciente a los nueve miembros del Sistema Solar no cumplía con todas esas características, se trataba de Plutón y por esa razón dejó de serlo. Recibió entonces la no muy elocuente categoría de planeta enano, que la UIA define como cuerpo celeste que orbita alrededor de una estrella, que posee masa suficiente para que con su gravedad pueda asumir una forma casi esférica, que no es un satélite de algún planeta y que no ha limpiado su órbita de otros objetos. De esta manera se desterró a Plutón del selecto grupo de planetas que conforman el Sistema Solar, y se inventó la categoría de planeta enano sólo para él. Todo esto desató una controversia que lleva ya diez años, pero este año un grupo de científicos propuso una solución salomónica al problema.

Entonces casi todos son planetas

Un grupo de astrónomos que lideran la misión New Horizons de la NASA, entre ellos Alan Stern del Southwest Research Institute en Colorado, Estados Unidos, propone una redefinición del concepto de planeta. En un artículo publicado en la Lunar and Planetary Science XLVIII Conference, parte de tres supuestos que aporta la geofísica para definir un planeta: primero, es un cuerpo en el espacio. Segundo, es lo suficientemente grande y redondo debido a su propia gravedad. Y tercero, no es tan grande como para que pueda haber fusión nuclear en su interior. Sabemos que sólo en las estrellas puede existir fusión nuclear y por lo tanto todo el resto de objetos serían planetas.

La definición únicamente difiere de la Unión Astronómica Plutón, el astro al que se busca devolver la corona Internacional, (UAI), en que no hace referencia a los cuerpos celestes que pueda haber en su órbita, pues no se especifica si el objeto en cuestión ejerce dominancia orbital. De hecho fue sólo por ello que en 2006 terminó por eliminarse a Plutón del selecto club de planetas. Ambas definiciones están estrechamente relacionadas, pero la utilizada por la UAI es más excluyente. Para Stern la aplicación estricta de la definición de la UAI también excluiría a planetas como la propia Tierra, Marte, Júpiter o Neptuno, que comparten sus órbitas con un gran número de asteroides. Con la redefinición del concepto se espera regresar a Plutón su categoría de planeta, pero en caso de ser aceptado por la comunidad científica no sólo se le regresaría a él esta corona; no, el pequeño no vendría solo, traería consigo al grupo enorme de los planetas enanos del Sistema Solar, los objetos trasneptunianos y todos los satélites conocidos de los seis planetas que los poseen, dejando al Sistema Solar con un total de ¡110 planetas aproximadamente!

New Horizons hurgó en las cercanías de Plutón

Plutón ha sido visto durante mucho tiempo como un mundo distante, frío y en su mayoría muerto, pero la primera sonda New Horizons de la NASA que pasó cerca de él a mediados de 2015, reveló muchas sorpresas. Ya se sabía que Plutón, junto con su satélite natural Caronte, conforma un sistema llamado planeta binario que gira sobre un mismo punto. Los dos planetas se orbitan uno a otro en torno a un centro de masa que no está localizado en el interior de ninguno de los dos, pero que es más cercano a Plutón. El resultado es un fenómeno único en el Sistema Solar. Pero este pequeño planeta posee otros cuatro setélites que junto con Caronte, lo acompañan durante su viaje alrededor del Sol: Nix, Hidra, Cerbero y Estigia, descubiertos hace no más de 12 años. Todo esto se conocía por observaciones remotas con el telescopio espacial Hubble, pero lo que nos ha revelado la sonda New Horizons va mucho más allá. Plutón posee una atmósfera formada de nitrógeno, metano y dióxido de carbono, similar en composición pero más tenue, a la atmósfera de Titán, el satélite de Saturno. Posee también una superficie geológicamente joven debido a que se observan pocos impactos de meteoritos en la misma y a que se renueva constantemente. Tiene montañas de hielo gigantescas, entre ellas un monte llamado Wright, bautizado así por los hermanos pioneros de la aviación, que podría ser un volcán de hielo activo. Por si esos descubrimientos fueran poco, se especula que posee un océano de agua líquida subsuperficial.

La zona con forma de corazón llamada planicie Spunitk, es el rastro de un impacto que tuvo un objeto masivo contra la superficie de Plutón que provocó la fragmentación de la corteza de hielo y que el agua fuera impulsada a la superficie exponiéndose rápidamente a las bajas temperaturas y formando una planicie congelada. Los científicos especulan si este océano de agua podría contener amoniaco que funcionara como anticongelante en las bajas temperaturas o que existan procesos hidrotermales en este océano donde se podría sustentar vida, por ello Plutón está incluido en el programa de la NASA de Exploración de Mundos Oceánicos. Pero lo más asombroso de todo es que las imágenes revelan posibles compuestos orgánicos en su superficie, lo que haría que éste pequeño pudiera estudiarse además desde la perspectiva de la astrobiología, como menciona Michael Summers, científico planetario del equipo de la New Horizons, especializado en la estructura y evolución de las atmósferas planetarias, quien explica que en su superficie podrían formarse complejas moléculas orgánicas como ocurre en Titán.

La información que ofrece la sonda aún tardará muchos años en ser analizada en su totalidad por un grupo de astrónomos de la NASA, pero todas estas características apuntan a un mundo con mucha más vida, lo que los científicos han supuesto desde hace tiempo.

A aprender más sobre planetas

Pero no vayamos tan deprisa, lo mencionado no significa que en caso de ser aceptada esta propuesta por la comunidad científica, tengamos que memorizar los 110 planetas que conformen la lista, más los que sean agregados al descubrirse otros en el Cinturón de Kuiper (ver en Cienciorama, “La tercera zona desde la Nuevos horizontes”) –cinturón de cuerpos que rodea al Sistema Solar–, no, si acaso aprenderíamos los de los cuerpos más relevantes. Recordemos que en la Tierra hay numerosos ríos, cadenas montañosas y en el universo hay una infinidad de elementos, muchos incluidos en la tabla periódica. Para muchas personas no es esencial memorizar todos, pero como parece que en educación básica sí lo es, los autores sugieren que desde ahora en las escuelas de educación básica se enseñen los planetas de nuestro sistema solar desde el punto de vista de su constitución: que en la zona más cercana están los planetas rocosos, que en la zona media están los gaseosos, rocosos y helados, y que en la tercera zona se ubican los helados. Todas las zonas tienen también cuerpos pequeños no redondos: asteroides y cometas.

El grupo de la NASA no busca una definición de planeta reconocida por un organismo internacional, sino reconocida entre grupos de astrónomos que sienten mayor afinidad con la definición geofísica propuesta por la UAI.

Contar con una definición clara de los planetas del Sistema Solar influiría directamente en la toma de decisiones sobre el financiamiento de las futuras misiones espaciales. El grupo de astrónomos de la NASA espera resaltar la importancia de realizar exploración espacial en distintos planetas, y ahora en planetas enanos del Sistema Solar, para que en un futuro algún presidente más culto pueda decir: “Financiaré una misión espacial para explorar el planeta Europa, que orbita a Júpiter, con la idea de buscar indicios de vida”. Recordemos que hace unos días esta misión fue suspendida por la NASA debido a la reducción de su presupuesto por el gobierno de Trump. Y no sólo Europa y Plutón nos han sorprendido, los elementos y moléculas precursoras de la vida se encuentran en los rincones más inesperados del Sistema Solar, como Titán, Encélado, Ganimedes, el anunciado hace pocas semanas Ceres y nuestro pequeño pero querido Plutón.