Notas sobre la biotecnología prehispánica en Mesoamérica

Dr. Alfonso Larqué Saavedra

Investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY)

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Con base en la definición de biotecnología que se encuentra en la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente de nuestro país (1), dice que la Biotecnología es “toda aplicación tecnológica que utiliza sistemas biológicos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos”, y en el Convenio de Diversidad Biológica de Rio (2), fue de interés conocer si existían este tipo de tecnologías en Mesoamérica antes del descubrimiento de América el 12 de Octubre de 1492.

Para hacer esta tarea se revisó una buena parte de la vastísima información que se encuentra reportada, de la interpretación que los estudiosos han hecho de los códices, estelas, cerámica, etc. Fue así como se pudo aprender que existían muy pocos códices prehispánicos, porque la mayoría fueron destruidos por los conquistadores. Ante la falta de documentos prehispánicos también se leyeron documentos escritos 25 o más años después de la conquista, como son el llamado códice de la Cruz-Badiano (1552), el Códice Florentino y la Historia General de las Cosas de la Nueva España, que Fray Bernardino de Sahagún terminó de escribir en la década de los 1570.

Con base en la revisión realizada se pudo documentar que las culturas mesoamericanas efectivamente habían consolidado “biotecnologías” que seguramente fueron importantes y ayudaron a que estas culturas fueran tan prósperas (3). Se enlistaron en principio las primeras siete tecnologías que se consideraron podrían ser las iniciadoras del núcleo fundador. Estas son:

  1. Las referentes a las enzimas como el caso de la papaína,
  2. El manejo de polímeros, específicamente elastómeros, para la elaboración de la pelota del famoso juego ancestral,
  3. La obtención y procesamiento de pigmentos a partir de la biota,
  4. El proceso de la fermentación, de jugos como el aguamiel o de frutos como el cacao y la vainilla,
  5. El proceso de remoción del pericarpio del grano del maíz conocido como nixtamalización, para poder disponer del endospermo de la semilla y elaborar de esta forma la masa para tortillas, tamales, etc.,
  6. El conocimiento y manejo de taninos para la curtiduría de pieles para el vestido y elaboración de instrumentos musicales y
  7. El proceso de curación y secado de hojas (sin afectar la estructura y propiedades de estimulantes como la nicotina) del tabaco.

En otro contexto también se pudo constatar que estas tecnologías están vigentes hoy en día y que cuando fueron llevadas a Europa tuvieron un gran impacto en las industrias como la textil, alimenticia, etc., que se desarrollaron después, o bien en el arte (3). En la actualidad, no deja de sorprender, por ejemplo, el dominio y aplicación de la nixtamalización del grano de maíz a nivel empresarial o doméstico, en todo México.

Otro tema son los pigmentos, el cual se desarrolla en este número de la revista en el artículo del Dr. Agustín López Munguía (pág. 11).

En tiempos prehispánicos, la conservación de las pieles por medio del curtido, se realizó mediante el tratamiento de las pieles con taninos (derivado del término tanna que significa encino o árbol de abeto), que están presentes en la corteza de algunas plantas como los encinos (Quercus) y los pinos (Pinus). En este proceso se utilizaron también excremento de animales, sesos, médulas, etc. El análisis del Códice Colombino (mixteco prehispánico), indica que la tecnología utilizada para preparar la piel en la que fue asentada su escritura, involucró diferentes tipos de curtientes, que al final produjeron pieles con características muy particulares en suavidad, impermeabilidad, dureza y flexibilidad. Estos datos muestran que las culturas prehispánicas manejaron la técnica de curtido de piel con gran conocimiento, utilizando diferentes variantes y componentes en el proceso (4).

Tomemos como ejemplo un tema biotecnológico de gran interés en la cultura de los pueblos mesoamericanos relacionado con el manejo de los polímeros por las culturas mesoamericanas. El juego de pelota es uno de los rituales más señalados en todas esas culturas y los sitios donde se practicaba son muy evidentes en las ciudades sagradas, como Uxmal o Chichen Itza. En el Popol Vuh (libro sagrado de los mayas) el juego de pelota es uno de los ejes importantes dentro de la cosmogonía de esta cultura. La pregunta que se hizo durante el presente estudio fue precisamente el saber cómo se elaboraba la citada pelota. Al respecto se encontró que en el año de 1994 se localizaron 12 pelotas en Manatí, Veracruz, mismas que fueron analizadas por los expertos en materiales del MIT (Massachusetts Institute of Technology) en los Estados Unidos y sus resultados publicados en la revista Science (5) donde se anotaba que el caucho era el producto del polímero producido por Castilla elastica (Moraceae) y que para que éste pudiera tener las características deseables de una pelota, se le agregaba sabia de Ipomea alba (Convolvulácea) que en su análisis se anota, era la que proveía el azufre para que se pudiese tener las características deseadas de la pelota. De esta forma, ahora sabemos que desde hace más de 1000 años en Mesoamérica se llevaba a cabo un proceso para mejorar las propidades del latex, muy similar al que ahora conocemos como vulcanización.

De la búsqueda de este tipo de tecnologías por demás importantes y que se derivan de la revisión de documentos como el Códice de tributos (6), podemos imaginar que el eslabón de la ciencia experimental prehispánica en Mesoamérica fue intensa y desde luego capitalizando el amplio conocimiento que tenían de las bondades de la biodiversidad existente.

Resta describir otras biotecnologías como las relacionadas con aspectos de cosmetología, alimentación, la producción de papel, los aspectos médicos, entre otros. Tendremos que hacer nuestro, por ejemplo, la información que describió el protomédico Francisco Hernández de Toledo, a quien el rey de España comisionó de 1571 -1577 para describir la historia natural del Nuevo Mundo. Aunado a estos documentos es obligado hacer la revisión de los dos libros sagrados de los mayas que hacen referencia, entre otras cosas, al uso de la biodiversidad de animales y plantas que acompañaron a esta sobresaliente cultura desde hace más de 500 años y que son parte de la revisión que los botánicos del banco de germoplasma ubicado en el parque científico-tecnológico de Yucatán, están realizando y que seguramente derivarán en propuestas de posibles tecnologías que habrá que seguir describiendo para avanzar en la tarea de hacer el listado y descripción de las biotecnologías que se han desarrollado en nuestro país.

Referencias

  1. Ley General de Equilibrio Ecológico y de Protección al Ambiente, Diario Oficial de la Federación, 28 de enero de 1998 (ratificado en el 2013).
  2. Naciones Unidas. (1992), Convenio de la Diversidad Biológica. Art. 2. Montréal. Canada 30 pp. https:// www.cbd.int/doc/legal/cbd-es.pdf
  3. Larqué-Saavedra, A. (2016), La biotecnología prehispánica de las culturas mesoamericanas. Revista Fitotécnia Mexicana, 39(2):107-115.
  4. Maldonado A.B. y Maldonado A.M. (1995), La historia en la piel. Otra lectura posible del Códice Colombino (mixteco prehispánico). Cuadernos del Sur, 29: 28-41.
  5. Hosler, D., S. L. Burkett and M. J. Tarkanian (1999), Prehistoric Polymers: Rubber Processing in Ancient Mesoamerica. Science, 284: 1988-1991.
  6. Mohar, B. L.M. (2013), Los productos tributados a Tenochtitlan. Arqueología Mexicana, vol. XXI No. 124: 56-63. El Dr.

Fuente: Revista Biotecnología en Movimiento. IBt UNAM