Investigadores obtienen un bioplástico natural a partir de la proteína de la soja capaz de absorber hasta cuarenta veces su peso

Esta investigación está liderada por Investigadores del grupo “Tecnología y diseño de productos multicomponentes” de la Universidad de Sevilla, en colaboración con expertos de la Universidad de Huelva y el Servicio General de Investigación de Caracterización Funcional ubicado en el Centro de Investigación, Tecnología e Innovación de la Universidad de Sevilla (CITIUS).

Este bioplástico natural es ecológico y biodegradable, por lo anterior, se está analizando la opción de su aplicación en el campo de la horticultura, específicamente como materia prima a partir de la cual fabricar dispensadores de nutrientes agrícolas.

Al realizar la investigación se planteó también como objetivo conseguir un material que pudiera sustituir a plásticos obtenidos a partir de polímeros sintéticos que se utilizan en productos como pañales y comprensas con el fin de reducir el uso de los polímeros artificiales y emplear otro que es biodegradable, que se integra plenamente en el medio.

Para obtener el diseño del material, los investigadores han realizado diferentes experimentos en el laboratorio alterando la composición de esta leguminosa. Se modificó su afinidad por el agua y han conseguido que retenga un porcentaje mayor de este líquido. “La soja tiene por sí misma una gran capacidad de absorción, lo que la convierte en un material idóneo. Sin embargo, nos planteamos si encajaría dentro de los bioplásticos súper absorbentes, que son aquellos que tienen que absorber entre 10 y 1,000 veces su peso real en agua. Tras introducir algunas variantes, el resultado obtenido ha sido positivo”, afirma el investigador de la Universidad de Sevilla Antonio Guerrero, responsable de este estudio.

“Sin interferir en su composición, esta legumbre es capaz de absorber doce veces su peso, mientras que si modificamos su estructura molecular para aumentar su afinidad por el agua, esta capacidad se multiplica por tres hasta alcanzar 36 veces su peso inicial, es decir, un aumento del 3 mil 600 por ciento sobre su peso real”, agrega Antonio Guerrero.

Para desarrollar los experimentos, en primer lugar han procesado la soja con el fin de extraer la proteína. Con el objetivo de separar la parte líquida de los compuestos sólidos, los científicos han utilizado la técnica de la liofilización. “Este método es más suave y menos agresivo que la atomización, con lo que prácticamente no afecta a la proteína. Así conseguimos aislar la materia prima con la que vamos a trabajar”, explica el Investigador.

Después, mezclaron el compuesto aislado ya modificado de la proteína con un plastificante. “Conseguimos un concentrado sólido de proteínas y, una vez preparada esa composición, la introducimos en una máquina inyectora y la depositamos en un molde. De ahí se obtiene la probeta con la que vamos a realizar los ensayos”, agrega el investigador.

La siguiente fase de este proyecto es estudiar la viabilidad de la liberación de estos compuestos en el campo a través de dispensadores naturales formados a partir de soja súper absorbente.

Los investigadores continuarán experimentando con otros productos, como la colza o el algodón, de los que se puedan obtener materiales súper absorbentes con aplicaciones en la industria de la higiene sanitaria y la agricultura.

Fuente: Avance y Perspectiva