Debilitando las biopelículas bacterianas para potenciar la eficacia de los antibióticos

Las bacterias son pegajosas, tan pegajosas que pedimos cita periódicamente con profesionales para arrancarlas de nuestra dentadura. La placa dental tal vez sea el mejor ejemplo de biopelícula, pero estos agregados pegajosos de bacterias también desempeñan un papel crucial en las infecciones crónicas como las que afectan a las vías urinarias y respiratorias de los pacientes con fibrosis quística. ¿El problema? A menudo los antibióticos no pueden penetrar en ellas para destruir las bacterias patógenas que se parapetan en su interior.

Para construir la biopelícula, las bacterias segregan azúcares correosos, proteínas y fragmentos de ADN que tejen una malla defensiva en torno a ellas, convirtiendo esas estructuras del mundo microbiano en el equivalente a ciudades amuralladas, según el biólogo estructural Perrin Baker, del Hospital Infantil de Toronto. Él y su colega Lynne Howell han estado trabajando en métodos para desmantelar esas murallas. «Lo que pretendemos es abrir brechas que sirvan de entrada al ejército invasor», explica Howell.

Para abrir esas grietas, los investigadores dirigieron su atención a Pseudomonas aeruginosa, una bacteria que a menudo forma biopelículas en los pulmones de los pacientes con fibrosis quística, lo que puede causar enfermedad pulmonar obstructiva crónica y, en última instancia, la muerte. P. aeruginosa fabrica diversas enzimas que aclaran la maraña de azúcares de la biopelícula para abrirse paso a través de ella. Baker y Howell quisieron comprobar si era posible aprovechar en beneficio propio esas enzimas.

Primero extrajeron dos enzimas “desbrozadoras” de los microbios y después las añadieron a placas de Petri tapizadas de biopelículas. Tal y como relataban hace poco en Science Advances, comprobaron que las enzimas destruían la mayoría de las redes de azúcares segregados por diversas cepas de Pseudomonas. En una cepa, el 94 por ciento de la masa de la biopelícula se disolvió al entrar en contacto con ellas.

Ahora bien, aunque las enzimas desmontan grandes partes de la biopelícula, las bacterias del interior quedan indemnes. Así pues, el método no es un remedio milagroso, asegura el experto en enfermedades infecciosas de la Universidad Stanford Paul Bollyky, que no ha participado en el estudio. Pero deja al descubierto la inmensa mayoría de las bacterias residentes, que se vuelven así vulnerables a una tanda de antibióticos o al ataque del sistema inmunitario.

Ahora intentarán averiguar si las enzimas son tan eficaces en la destrucción de las biopelículas creadas en los pulmones de ratones como lo han sido en las placas de Petri. A Baker también le interesa comprobar si recubrir los equipos hospitalarios con enzimas que degraden los azúcares ayudaría a prevenir la aparición de los microbios resistentes a los antibióticos.

Fuente: investigaciónyciencia.es

Publicado en Ciencia

Etiquetas: salud, bacterias, antibióticos, biopelículas

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